El Renacimiento Científico y el Giro Filosófico
En el ámbito cultural, la proliferación de libros impresos facilitó que la filosofía entrase en los salones e interesase a las clases cultas. Será la influencia del movimiento científico del Renacimiento –de Copérnico a Galileo– lo que determine el camino que la filosofía seguirá en el siglo XVII. La nueva ciencia acabó con la concepción aristotélica del universo. Además, el mundo ya no se interpretó como un organismo vivo, sino como una gran máquina en la que el hombre había perdido su lugar: ya no era el centro del universo. Los cimientos del saber y de las creencias religiosas se tambaleaban y reaparecieron el escepticismo y la desconfianza hacia los sentidos y, en general, hacia las posibilidades de la mente humana para alcanzar la verdad. Y con el escepticismo reapareció también el ideal estoico de que la vida es ilusión.
Dos grandes sistemas filosóficos de la época, racionalismo y empirismo, animados por el desarrollo de las ciencias, van a caracterizarse por la búsqueda de certezas, y el conocimiento –qué podemos conocer y cómo podemos conocerlo– se convertirá en el gran problema de la filosofía moderna. La nueva metodología científica ofrecía dos modelos: el de las matemáticas y el de las ciencias experimentales.
El Racionalismo Continental
Descartes
Sustancia
- Sustancia infinita (Dios)
- Sustancia pensante (alma)
- Sustancia extensa (cuerpo)
Comunicación
Glándula pineal: es la sede del alma en el cuerpo.
Malebranche
Sustancia
- Sustancia infinita (Dios)
- Sustancia pensante (alma)
- Sustancia extensa (cuerpo)
Ocasionalismo: no hay interacción. Dios causa el movimiento del cuerpo con ocasión de la idea del alma, y viceversa.
Spinoza
Una única sustancia infinita: Dios o la Naturaleza
- Cuerpos y almas como modos de la misma sustancia
Monismo: desaparece el problema. Entre los dos modos de la sustancia hay correspondencia, no comunicación.
Leibniz
Infinitas sustancias simples (mónadas)
Pluralismo: existe una armonía preestablecida por Dios desde el momento de la creación.
El Empirismo Inglés y la Filosofía Política de Locke
La contribución de Locke al pensamiento político ha sido fundamental, y está recogida en sus Dos tratados sobre el gobierno civil y en su Carta sobre la tolerancia.
El estado de naturaleza
La reflexión política de Locke parte –como en Hobbes– del concepto de derecho natural: existe una ley natural que rige en el estado de naturaleza las relaciones entre los hombres. Esta ley es la razón misma. La razón enseña a todos los hombres que son iguales y libres de ejercer su derecho a la vida y a la propiedad, pero también les enseña que está limitado por un derecho igual de sus congéneres y que, en consecuencia, es necesario el respeto mutuo.
El contrato social
Contrato para evitar la guerra y garantizar de manera pacífica los derechos naturales.
Locke propone una separación de poderes:
- Un poder legislativo, cuya función debe ser promulgar leyes iguales para todos y dirigidas al bien del pueblo. Este poder debe ejercerlo una asamblea.
- Un poder ejecutivo, subordinado al legislativo –ante el que debe rendir cuentas–, que ponga en ejecución las leyes promulgadas por este último. El ejecutivo debe incluir el poder federativo, cuyo objeto es la relación del Estado con otros Estados.
Locke se convierte en el representante de la ideología liberal: limita el poder de la monarquía y legitima la separación entre el rey y el Parlamento, establecida definitivamente en Inglaterra a partir de la revolución de 1688 y de la llegada al trono de Guillermo de Orange. Además, Locke entiende que, en última instancia, ha de ser el pueblo el juez de los gobernantes.
La tolerancia religiosa
En su Carta sobre la tolerancia, Locke establece los límites entre Estado e Iglesia: el Estado debe ocuparse de los bienes civiles (la vida, la libertad, la propiedad), pero no de la salvación del alma. Por otra parte, la fe no puede ser inculcada a la fuerza. El poder civil no debe, pues, intervenir en materia religiosa, ni la Iglesia debe pedir que lo haga. Tampoco la Iglesia puede intervenir en los asuntos civiles ni recurrir a la fuerza.
La Ilustración Inglesa y el Empirismo de Hume
Objetivo de Hume: contribuir al avance del conocimiento.
Una ciencia de la naturaleza humana
Ser «el Newton de las ciencias morales»
- ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO
- LEYES DE ASOCIACIÓN DE IDEAS
- TIPOS DE CONOCIMIENTO
- CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD
Mientras los filósofos empiristas anteriores vivieron a lo largo del siglo XVII, Hume pertenece al siglo XVIII, el llamado Siglo de las Luces, y se enmarca, por tanto, dentro del movimiento de la Ilustración, que apareció en Gran Bretaña a partir de la consolidación del sistema parlamentario. Sin embargo, la Ilustración inglesa tiene, además del pensamiento empirista, otras características peculiares:
- El desarrollo de las teorías políticas liberales que había iniciado Locke, que exaltan los derechos del individuo frente al poder del Estado.
- Una manera racional de entender el fenómeno religioso, el deísmo, una especie de religión natural, desprovista de ritos y dogmas, que planteaba la existencia de un Dios creador, pero que no interviene en el curso de la naturaleza, de manera que el mundo se rige por las leyes naturales.
- El desarrollo de la filosofía moral, con defensores del sentimiento altruista como base de la moral (Shaftesbury y Hutcheson), y que llega hasta el propio Hume.
Hume aplica el criterio de verdad a la idea de «conexión necesaria»: si una idea es verdadera cuando podemos señalar la impresión a la que corresponde, no podemos señalarla. Esta experiencia no justifica, sin embargo, que haya una conexión entre ellos, pero la costumbre genera en nosotros una creencia en la existencia de esa conexión. Hume define la creencia como toda idea acompañada por un fuerte, intenso o firme sentimiento de la verdad de dicha idea. La creencia producida por el hábito es una guía práctica imprescindible para la vida cotidiana. La relación causa-efecto no es, pues, más que una ficción de la mente, aunque una ficción útil para la vida.