La Relación entre Poder y Valores: Platón y Aristóteles
La posesión del poder político implica una relación de dominio entre los grupos sociales que imponen su voluntad y aquellos que deben acatarla. Para que este poder sea aceptado sin recurrir al uso excesivo de los mecanismos coercitivos del Estado, debe estar acompañado de un bien o valor, presentado como un bien común deseado por todos los miembros de la comunidad.
Platón, al igual que Sócrates, validaba los juicios éticos y, a través de la discusión racional, buscaba entender y definir estos valores. Los valores éticos son ideales que se espera se materialicen en el mundo real.
Para Platón, los valores ideales son inmutables y se captan intuitivamente mediante el razonamiento. Aristóteles objetaba el dualismo platónico entre objetos sensibles e ideas, argumentando la falta de justificación para unirlos.
Aristóteles concebía la naturaleza como una escala jerárquica de especies, cada una tendiendo a la actualización total de su esencia. Consideraba que el fin del hombre es una actividad, a diferencia de Platón, quien lo limitaba más a una cualidad.
La Legalidad del Poder Político
El estudio de la legitimidad política es un tema antiguo. Mientras que la legitimidad jurídica se refiere a la ley, la legitimidad política se refiere al ejercicio del poder. El poder político percibido como legítimo será mayoritariamente obedecido, mientras que el ilegítimo será desobedecido, a menos que se imponga la obediencia por la fuerza del Estado. La legitimidad política puede definirse desde dos perspectivas:
- Desde la perspectiva de quien obedece: Será legítimo aquel gobierno que accede al poder (legitimidad de origen) y lo ejerce (legitimidad de ejercicio) cumpliendo los requisitos que los gobernados consideran necesarios para mandar.
- Desde la perspectiva de quien manda: Será legítimo aquel gobierno que accede al poder y lo ejerce demostrando a los gobernados que cumple con los requisitos para mandar.
El Contractualismo: Rousseau y la Voluntad General
Rousseau destaca por su concepción de la división de poderes, donde el poder legislativo, expresión de la voluntad general, reside en el pueblo soberano. El poder ejecutivo tiene la función de controlar al poder legislativo. Sin embargo, Rousseau critica esta división, anticipando su posible desvirtuación, ya que considera problemático que el mismo poder dicte y ejecute las leyes.
Rousseau prioriza el ámbito público sobre el privado, argumentando que el individualismo impide una política virtuosa. En su visión, si permanecieramos en el estado de naturaleza, no necesitaríamos ser gobernados.
El contrato social de Rousseau persigue dos fines principales: la igualdad y la libertad.
Teorías del Contrato Social: Un Cuadro Comparativo
Las teorías del contrato social son corrientes de pensamiento que utilizan un contrato hipotético para explicar el origen y la legitimidad del poder político y del Estado. Este contrato se establece a partir de un supuesto estado de naturaleza. La función de estas teorías no es narrar el origen del Estado, sino justificar un tipo concreto de organización política. Estas doctrinas emergen en los siglos XVII y XVIII con figuras como Hobbes, Locke y Rousseau.
Aunque las teorías de estos autores presentan diferencias, comparten un ideal antropocéntrico y una crítica a las estructuras de legitimación del poder medievales. Sus puntos de partida incluyen:
- Afirmación de la autonomía del individuo.
- Crítica a la concepción teocrática del poder prevaleciente en la Edad Media.
- Establecimiento de derechos basados en la actividad racional del ser humano.