Descartes, Hume y las Noticias Falsas: Duda Metódica e Identidad Digital

En el contexto de las redes sociales, las noticias falsas aumentan cada vez más. En la filosofía de Descartes encontramos la duda metódica, que nos permite reflexionar sobre cómo evaluar la información. El problema que se plantea es cómo aplicar la duda metódica para enfrentar las noticias falsas que circulan digitalmente. La duda cartesiana cuestiona todas las certezas para llegar a una verdad indudable. Aplicándola en las noticias falsas, permite hacer un análisis crítico de cada noticia antes de aceptarla como verdadera, detectando manipulaciones y desinformaciones, además de establecer el método cartesiano, diferenciando las verdades y opiniones. Sin embargo, en cuanto a la aplicación excesiva de la duda metódica, el flujo masivo de noticias y la velocidad de estas en las redes sociales dificultan la reflexión profunda, y el escepticismo podría tener una desconfianza que impida tomar decisiones. Una solución sería aplicar un escepticismo moderado, combinando la duda metódica y el método cartesiano, ya que si todo el mundo aplicara el método cartesiano en las noticias que llegan velozmente no habría noticias falsas. Pero esto no solo implicaría cuestionar la información, sino también educar a las personas mediante habilidades críticas para así detectar desinformación en un entorno digital.

Racionalismo vs. Empirismo: Descartes y Hume

René Descartes y David Hume representan dos corrientes opuestas dentro de la filosofía moderna: racionalismo y empirismo. Descartes confía en la razón como única vía para alcanzar el conocimiento verdadero. Hume, en cambio, sostiene que todo el conocimiento proviene exclusivamente de la experiencia. Descartes busca una base absolutamente segura para el conocimiento, aplicando su duda metódica. Esta duda lo lleva a su primera certeza indudable: cogito, ergo sum (“pienso, luego existo”). Si duda, es porque piensa y si piensa, existe. Con esta base, construye un sistema basado en la razón y en ideas claras y distintas. Descartes defiende la existencia de ideas innatas, presentes en la mente desde el nacimiento. Ejemplos de estas ideas son Dios, el infinito y la perfección. Dios juega un papel clave: garantiza que la razón no nos engaña y que el mundo exterior es real. Al ser perfecto, Dios no puede engañarnos, por lo que podemos confiar en la razón. Hume, en contraste, rechaza las ideas innatas y sostiene que nacemos sin conocimientos previos. Para Hume, todo el contenido de la mente proviene de la experiencia sensorial. Distingue entre impresiones (percepciones directas e intensas) e ideas (copias débiles de esas impresiones).

La Identidad en la Era Digital: La Perspectiva de Hume

David Hume propone que la identidad no es fija, sino una serie de percepciones en constante cambio. En este contexto, la teoría de los “dos yos” (un yo como ilusión y otro como cambiante) se puede comparar con la identidad en las redes sociales. En estas, las personas construyen una identidad cambiante, planteando la cuestión de cómo las redes sociales afectan a nuestra comprensión del “yo”.

Hume sostiene que nuestra identidad es una construcción mental compuesta de percepciones cambiantes. En este sentido, las redes sociales permiten que las personas construyan una identidad compuesta por fotos, videos, publicaciones, etc. Estas plataformas reflejan la idea humana de un “yo” que no es fijo, sino un conjunto de percepciones en constante transformación. Por otro lado, las redes sociales también generan una imagen coherente de la identidad, gracias a los algoritmos de los contenidos. Aunque las percepciones son cambiantes, los usuarios suelen construir un perfil que parece estable y uniforme, lo cual contrasta con la idea humana de una identidad fragmentada. Aunque cada publicación refleja una parte de la identidad, los usuarios intentan crear un perfil coherente, lo que resuelve la tensión entre las múltiples percepciones y la búsqueda de estabilidad. Esto coincide con la visión humana de un «yo» en constante cambio. La teoría humana de los dos «yos» se refleja en la identidad digital en las redes sociales, que oscila entre la fragmentación y la ilusión de coherencia. Las plataformas contribuyen a una construcción dinámica del «yo», lo que resalta tanto la fluidez de la identidad como el deseo de estabilidad.

Conclusión: Razón, Experiencia y el Conocimiento Humano

Según Hume, conceptos como causalidad o identidad personal son hábitos mentales, no conocimientos seguros. Asumimos relaciones causa-efecto por costumbre, no por justificación racional o empírica. Esta postura lleva a Hume a un escepticismo radical sobre el conocimiento. Solo podemos confiar en lo que muestra la experiencia constante. Descartes y Hume representan visiones opuestas: razón versus experiencia. Descartes apela a Dios como garantía, Hume rechaza cualquier certeza más allá de la experiencia. Ambos son clave para entender los límites del conocimiento humano. El debate entre racionalismo y empirismo sigue vigente hoy en día. La ciencia actual combina pensamiento lógico (racionalismo) y observación empírica (empirismo). Descartes influye en matemática y lógica, mientras Hume inspira el escepticismo científico. Kant, posteriormente, intentará conciliar ambas posturas con su filosofía trascendental.

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