Fundamentación de la Teoría de las Ideas
Platón rechazó el relativismo gnoseológico, el escepticismo y el convencionalismo moral. Buscó fundamentar:
- La ciencia, entendida como conocimiento necesario y universalmente válido.
- La existencia de valores éticos absolutos.
Respecto al primer punto, la ciencia no puede tener como objeto lo singular o mutable. La ciencia recae sobre lo universal y necesario, cognoscible únicamente por la razón. Esto llevó a Platón a preguntarse qué es lo real. Llegó a la conclusión de que lo real no puede reducirse al mundo de los seres múltiples y cambiantes, porque de ser así, la ciencia no sería posible. Ha de existir otro tipo de realidad caracterizada por las notas de unidad y permanencia, distinta del mundo físico: la verdadera realidad por su inmutabilidad.
Esta realidad permanente está constituida por entidades absolutas, inmutables, eternas, universales, con existencia real e independiente y separadas del mundo sensible. Estas entidades son las Ideas. “El mundo de las Ideas es la auténtica realidad y el fundamento último de la ciencia”. Respecto al segundo punto, las Ideas permiten justificar la existencia de valores morales absolutos, ya que el Bien en sí y la Justicia en sí son Ideas. Las Ideas de carácter moral conservaron siempre su primacía, especialmente la Idea del Bien (como se simboliza en la Alegoría de la Caverna y el Símbolo de la Línea).
Implicaciones de la Teoría de las Ideas
Ontología
Se postulan dos mundos distintos y separados:
- a) El Mundo de las Ideas: la máxima realidad, los modelos arquetípicos. En la cúspide se encuentra la Idea del Bien.
- b) El Mundo de los seres sensibles: seres múltiples y cambiantes, meras copias de las Ideas.
Antropología
La Teoría de las Ideas justifica la preexistencia, la inmortalidad y la reencarnación del alma, así como la necesidad de su purificación. El cuerpo es considerado una cárcel para el alma, mostrando una clara influencia órfico-pitagórica.
Gnoseología
Las Ideas son exclusivamente inteligibles y, junto con las entidades matemáticas, constituyen el objeto de la ciencia (episteme). El conocimiento de las Ideas es el más elevado y difícil, alcanzado mediante la dialéctica y las ciencias matemáticas. Los seres sensibles no pueden ser objeto de un conocimiento universal y necesario; solo generan mera opinión (doxa). Solo la razón conoce los objetos inteligibles; solo la razón proporciona conocimiento o ciencia, mientras que los sentidos ofrecen mera opinión. El conocer exige un giro o elevación del alma, desde lo sensible hacia lo inteligible: la educación (paideia).
Ética
Las Ideas son valores morales absolutos que existen realmente fuera del espacio y del tiempo. Se destaca la primacía de la Idea de Bien. El conocimiento de la Idea del Bien es necesario para comportarse virtuosamente, lo que se conoce como intelectualismo moral: quien conoce el Bien, necesariamente obrará bien.
Política
Existe una estrecha vinculación entre ética y política. El ideal político platónico es el del filósofo gobernante, aquel que ha contemplado las Ideas y, especialmente, la Idea del Bien, y está capacitado para gobernar la ciudad con justicia. La Teoría de las Ideas fundamenta este modelo político.
El Mundo Sensible
Es el mundo que percibimos por los sentidos. Los seres sensibles son materiales y se caracterizan por:
- Su imperfección: la materia siempre introduce indeterminación y desorden. Son efímeros y mutables. Su ser incluye un no-ser relativo que posibilita el cambio, consecuencia de su imperfección.
- Constituyen una multiplicidad: hay una pluralidad de seres que comparten la misma esencia (participan de la misma Idea).
- Son captados por los sentidos.
Las características de este mundo son su carácter temporal, espacial, cambiante y corruptible. Nuestro cuerpo se incluye en el Mundo Sensible. Del Mundo Sensible no cabe la ciencia (episteme), sino la mera opinión (doxa). En el mito de la caverna, la metáfora del Mundo Sensible es el mundo del interior de la caverna.
Las cosas del Mundo Sensible tienen ser en la medida en que participan o imitan del mundo eterno de las Ideas. Este Mundo ha sido «fabricado» (que no creado) por el Demiurgo a partir de la modificación y transformación que ejerce sobre la materia informe, tomando como modelo el Mundo Inteligible.
El Mundo Inteligible
Las Ideas no son conceptos mentales; tienen una existencia real, objetiva e independiente de nuestra mente. A este mundo no se puede acceder con el uso de los sentidos, sino que se llega a él gracias al uso de la parte más excelente del alma, que para Platón es la razón. El Mundo Inteligible es la auténtica realidad; tiene para este autor un carácter religioso y consecuencias en el campo de la epistemología, la ética y la política. En el mito de la caverna, la metáfora del Mundo Inteligible es el mundo exterior al que accede el prisionero cuando pierde las cadenas y sale de la caverna.
Platón establece una jerarquía en las entidades que pueblan este mundo: situándose por encima de todas las Ideas encontramos la Idea de Bien, que en ciertos textos parece identificar con Dios. Después, la Idea de Belleza y la Idea de Verdad; tras estas, Ideas fundamentales como la de Unidad, Multiplicidad, Ser y No Ser; a continuación, las Ideas matemáticas; finalmente, el resto de Ideas.
Aunque la lógica que lleva a Platón a postular la existencia de este mundo le tendría que obligar a admitir tantas Ideas como términos universales existan, su punto de vista está influido por consideraciones valorativas. Así, en el diálogo “Parménides”, se muestra reticente a aceptar que puedan existir Ideas que correspondan a realidades con connotaciones negativas o referidas a realidades con escaso valor (como la Idea de pelo, de barro, de uña…), admitiendo con más seguridad las Ideas matemáticas y las que tienen una connotación estético-moral.