La Filosofía de Tomás de Aquino: Razón, Fe, Ley Natural y Ser

Contexto Histórico y Biográfico de Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino vivió en pleno siglo XIII, una época en la que se afianzó el poder real y aumentó la importancia de las ciudades.

Se produjo un notable desarrollo cultural impulsado por tres factores principales: el nacimiento de las universidades, el conocimiento del pensamiento árabe y judío (difundido a través de la Escuela de Traductores de Toledo) y el establecimiento en París de órdenes mendicantes como los dominicos.

Aquino era dominico, decisión a la que sus padres se opusieron inicialmente. Estudió en París, donde abordó profundamente el crucial tema de la relación entre la fe y la razón.

La Relación entre Fe y Razón

Santo Tomás de Aquino ofrece una solución al problema de la relación entre la fe y la razón.

Consideraba que la relación entre fe y razón debe ser armoniosa y de ayuda mutua. No hay por qué elegir entre ellas, ya que cada una se ocupa de ámbitos distintos pero no contradictorios:

  • La fe se ocupa de lo sobrenatural, las verdades reveladas que van más allá del alcance de la razón.
  • La razón estudia lo natural, aquello que puede ser conocido por la luz natural del entendimiento humano.

Para abordar las principales cuestiones sobre Dios y facilitar la comprensión de la fe (un objetivo importante en la evangelización), Aquino elaboró obras fundamentales (como la Summa Theologiae y la Summa contra Gentiles) donde explica racionalmente la existencia de Dios a través de sus famosas cinco vías.

Las Cinco Vías (Argumentos Racionales sobre la Existencia de Dios)

En estas vías, Aquino parte de la observación del mundo:

  1. Argumento del movimiento: Hay cosas en el mundo que cambian o se mueven. Todo lo que se mueve es movido por otro. Debe haber un primer motor inmóvil.
  2. Argumento de la causa eficiente: Nada es causa eficiente de sí mismo; todo necesita una causa. Debe existir una primera causa incausada.
  3. Argumento de la contingencia y necesidad: Hay seres contingentes (que pueden ser o no ser). Debe existir un ser absolutamente necesario por sí mismo.
  4. Argumento de los grados de perfección: Observamos diferentes grados de perfección en las cosas. Debe existir un ser sumamente perfecto que sea la causa de toda perfección.
  5. Argumento del gobierno del mundo (teleológico): Los seres naturales, incluso los que carecen de conocimiento, obran por un fin. Deben ser dirigidos por un ser inteligente que ordene todas las cosas hacia su fin.

Aquino concluye que este primer motor, causa primera, ser necesario, ser perfectísimo y ordenador inteligente es lo que todos llaman Dios.

El pensamiento de Santo Tomás se consideró la teología fundamental de la religión cristiana durante mucho tiempo.

La Ley Natural en Tomás de Aquino

Aquino acepta el concepto griego de naturaleza, entendida como aquello común a todos los seres humanos a pesar de sus diversidades culturales, raciales, etc., y lo que permanece constante a través de los cambios históricos. De acuerdo con la filosofía teleológica aristotélica (todo en la naturaleza tiende a un fin que le es propio), Aquino afirma que el hombre, al igual que cualquier otro ser natural, posee ciertas tendencias enraizadas en su naturaleza.

La naturaleza humana posee, pues, ciertas inclinaciones o tendencias. Ahora bien, el hombre se distingue del resto de los seres naturales por su racionalidad, porque solo él es capaz de conocer sus propias tendencias y puede, mediante la razón, deducir ciertas normas de conducta (preceptos) encaminadas a dar a estas tendencias el cumplimiento adecuado. De este modo se demuestra, a juicio de Aquino, la existencia de la ley natural: como ser racional que es, el hombre puede formular normas de conducta de acuerdo con las exigencias de su propia naturaleza.

Órdenes de Tendencias Naturales

Aquino distingue tres órdenes de tendencias o inclinaciones naturales en el ser humano:

  1. En tanto que sustancia: Todo ser tiende a conservar su propia existencia. De aquí deriva el precepto natural de conservar la vida y oponerse a su destrucción.
  2. En tanto que animal: El hombre comparte con los animales la tendencia a la procreación y al cuidado de la descendencia. De esta tendencia se derivan preceptos relativos a la unión sexual, la educación de los hijos, etc.
  3. En cuanto ser racional: El hombre tiene una inclinación natural a conocer la verdad (especialmente sobre Dios) y a vivir en sociedad. De estas tendencias surgen las obligaciones morales de buscar la verdad, evitar la ignorancia, respetar las exigencias de la justicia y vivir en comunidad de forma ordenada.

El concepto de ley natural expresa la exigencia de una ordenación racional de la conducta humana basada en las demandas de la naturaleza. En su formulación tomista, la teoría de la ley natural ha constituido y sigue constituyendo el eje fundamental de la doctrina moral católica.

No obstante, la teoría de la ley natural ha sido combatida radicalmente en el pensamiento contemporáneo por corrientes como el Historicismo y el Existencialismo, al negar ambas la existencia en el hombre de una naturaleza esencial y permanente tal como esta teoría la concibe.

Ética y Vida Social: La Búsqueda de la Felicidad

Para Santo Tomás, el fin último del hombre es alcanzar la felicidad (beatitudo). Esta felicidad perfecta no se encuentra plenamente en esta vida, sino en la contemplación de Dios en la vida futura. Sin embargo, existe una felicidad imperfecta posible en la tierra, que consiste en vivir virtuosamente de acuerdo con la razón.

El hombre tiene una tendencia natural a encontrar esta felicidad, que en última instancia se orienta hacia la adoración de un Dios supremo. Esta tendencia está inscrita en la propia naturaleza humana, y la ley natural es la guía que la razón descubre para dirigir los actos humanos hacia ese fin. Es donde Santo Tomás establece la ley natural.

Para llegar a la contemplación de Dios, debemos tomar decisiones moralmente buenas. La ética tomista se orienta por el principio fundamental: «Debe hacerse el bien y evitarse el mal«. Los preceptos específicos de la ley natural son derivaciones de este primer principio y serán una muestra de la ley eterna.

El hombre busca dos cosas fundamentales como ser racional: conocer la verdad y vivir en sociedad, ya que eso se considera parte de conseguir la felicidad terrena. A su vez, las leyes positivas (leyes humanas) deben derivarse de la ley natural y orientarse a la búsqueda del bien común. El Estado es considerado un medio bueno y válido, natural al hombre como ser social, que ayuda a los ciudadanos a vivir virtuosamente y a alcanzar su fin último, facilitando las condiciones para una vida ordenada y orientada al bien común, lo cual contribuye indirectamente a la búsqueda de la felicidad última en la adoración de Dios.

Metafísica: El Problema de los Universales

Un tema metafísico importante que preocupaba a los pensadores medievales era el de los universales: ¿Existen realmente los conceptos universales y abstractos (como ‘hombre’, ‘justicia’, ‘blancura’), o son meros nombres o constructos mentales?

Aquino aborda esta cuestión siguiendo una línea inspirada en Aristóteles. Se estudiaba si los conceptos universales y abstractos existen independientemente de las cosas particulares. Los seguidores de Aristóteles opinan que no, y Aquino pertenece a ese grupo.

Él opina que los universales no son realidades independientes. Defiende un realismo moderado:

  • Los universales existen in re (en las cosas): La naturaleza o esencia universal existe realmente en cada individuo particular.
  • Existen post rem (después de la cosa): En la mente humana, como conceptos abstractos. La idea de ‘ser humano’ es un concepto al que accedemos a través de la abstracción, proceso por el cual el entendimiento separa la forma universal de las condiciones materiales individuales.
  • Existen ante rem (antes de la cosa): En la mente de Dios, como ideas ejemplares.

Por lo tanto, la esencia (lo que una cosa es) no es lo mismo que la existencia (el hecho de que una cosa sea) en las criaturas. Esta distinción es fundamental en su metafísica.

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