Nietzsche y Marx: Perspectivas Críticas sobre Ética, Sociedad y Conocimiento

El Problema de la Ética en Nietzsche

Nietzsche establece una crítica radical a la tradición filosófica occidental, comenzando por Platón. Sostiene que Platón comete un error fundamental que se transmite posteriormente al cristianismo: el desprecio del cuerpo y la postulación de un mundo trascendente superior al sensible. Nietzsche llega a afirmar que «el cristianismo es un platonismo para el pueblo», es decir, una versión simplificada y popularizada de las ideas platónicas.

Contra la noción platónica de un Bien único y absoluto, el filósofo alemán afirma que solo existen interpretaciones subjetivas: lo «bueno» y lo «malo» son relativos a la perspectiva de cada individuo o cultura. Propone un relativismo ético frente al absolutismo ético de Platón y el cristianismo.

Nietzsche ataca frontalmente los valores judeocristianos de la compasión y el amor al prójimo. Considera que el amor es inherentemente selectivo («puedo amar a uno, a dos, a varios, pero nunca a todos los seres humanos») y que la compasión debilita el impulso vital. Frente a estos, exalta los valores del poder y el sano egoísmo, argumentando que la voluntad de poder es el motor fundamental que impulsa a los seres humanos.

Su crítica se extiende también a Kant, a quien llama despectivamente «el idiota de Königsberg». Considera que Kant es, en el fondo, un «cristiano disfrazado» y que su imperativo categórico no es más que una reformulación de la regla de oro cristiana («no hagas a otra persona lo que no quieres que te hagan a ti»). Nietzsche se opone a esta moral por considerarla contraria a la vida. Él mismo se define con la célebre frase: «Yo no soy un hombre, soy dinamita».

El Problema del Conocimiento y la Sociedad en Marx

Marx, junto con Nietzsche y Freud, es considerado uno de los «maestros de la sospecha«. Estos pensadores comparten la idea de que el ser humano no es un ser fundamentalmente racional, sino que está movido por fuerzas más profundas:

  • Para Marx, es la ambición económica y las condiciones materiales.
  • Para Nietzsche, es la voluntad de poder.
  • Para Freud, es la búsqueda del placer (libido) a través de la sexualidad.

Ideas Fundamentales de Marx:

  1. Transformación de la Realidad por el Trabajo:

    Marx considera que es el trabajo humano el medio por el cual transformamos la naturaleza y creamos nuestra realidad material. Construimos casas para protegernos del frío, confeccionamos ropa con el mismo fin y producimos alimentos para sobrevivir. El trabajo es la actividad esencial del ser humano.

  2. Lucha de Clases y Conciencia Social:

    La célebre frase de Marx: «La historia de toda sociedad hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases». Esto significa que la posición que una persona ocupa en la estructura económica de la sociedad (su clase social) determina su forma de pensar y ver el mundo (su conciencia de clase). En sus palabras: «El ser social determina la conciencia social». Por ejemplo, un trabajador explotado tendrá, teóricamente, una conciencia de clase que le impulse a desear un cambio revolucionario de la sociedad capitalista, una conciencia distinta a la del empresario que se beneficia del sistema.

    Crítica/Observación: La predicción de Marx sobre el derrumbamiento inevitable del capitalismo y la unión del proletariado no se ha cumplido como él esperaba. Existen trabajadores que no se identifican con la ideología comunista e incluso apoyan partidos conservadores o de extrema derecha. La unidad de la clase trabajadora ha sido históricamente más difícil de lograr que la unidad de intereses de la clase capitalista. Además, figuras intermedias como un encargado de fábrica presentan una posición de clase más compleja.

  3. Explotación y Plusvalía:

    En el sistema capitalista, el obrero vende su fuerza de trabajo al empresario a cambio de un salario. Marx argumenta que este salario es insuficiente, ya que el trabajador produce más valor del que recibe como pago (trabajando, por ejemplo, 14 horas diarias en la época de Marx). La diferencia entre el valor producido y el salario pagado es la plusvalía, que constituye el beneficio fundamental del empresario. Marx considera esta situación intrínsecamente injusta y aboga por su superación mediante la creación de una sociedad comunista, sin clases, donde los medios de producción sean colectivos y desaparezca la figura del empresario explotador.

  4. Fetichismo de la Mercancía:

    El capitalismo sobrevive, en parte, gracias a lo que Marx denomina el fetichismo de la mercancía. Este fenómeno consiste en que las mercancías adquieren una apariencia de valor propio, ocultando las relaciones sociales de explotación que hay detrás de su producción. El sistema alienta el consumo constante, haciendo que las personas se enfoquen en el valor de cambio y el deseo de poseer productos, en lugar de cuestionar las condiciones de su fabricación.

  5. Infraestructura y Superestructura:

    Marx describe la sociedad dividida en dos niveles:

    • Infraestructura: Es la base económica de la sociedad. Incluye las fuerzas productivas (tecnología, materias primas, fuerza de trabajo) y las relaciones sociales de producción (la forma en que se organiza el trabajo y la propiedad de los medios de producción). En el capitalismo, estas relaciones se definen por la división entre capitalistas (dueños de los medios) y proletarios (trabajadores).
    • Superestructura: Es el conjunto de instituciones e ideologías que se levantan sobre la base económica y sirven para mantenerla y legitimarla. Incluye el Estado, el derecho, la política, la religión, la moral, el arte, etc. Marx considera que la religión funciona como el «opio del pueblo«, adormeciendo la conciencia revolucionaria de los trabajadores con la promesa de una vida mejor tras la muerte. El derecho también cumple una función ideológica al legitimar, por ejemplo, la propiedad privada y la herencia, perpetuando así las desigualdades del sistema capitalista.

El Problema del Conocimiento en Nietzsche

Nietzsche critica duramente el positivismo científico predominante en el siglo XIX. Los avances en física, química y, sobre todo, biología, llevaron a muchos a creer que la ciencia podía explicar completamente el mundo y la vida. Nietzsche rechaza esta pretensión.

Argumenta que las ciencias, con su lenguaje conceptual y abstracto, no capturan la verdadera esencia de la realidad, especialmente la vida. Al utilizar conceptos fijos y estáticos (como «célula» en biología, considerada la unidad básica), la ciencia inevitablemente estratifica y simplifica una realidad que es fundamentalmente flujo, devenir y movimiento continuo.

Según Nietzsche, la vida, en su dinamismo y complejidad, no puede ser plenamente explicada por conceptos científicos rígidos. Solo puede ser comprendida e intuida a través de formas de expresión más fluidas y vitales, como las artes, en particular la poesía y la música.

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