Conceptos Fundamentales de Filosofía: De Platón a la Ilustración

Aristóteles: Ética y Felicidad

Aristóteles plantea que la ética tiene como objetivo la felicidad (eudemonismo). Para él, la felicidad no es algo abstracto o inalcanzable, sino que se logra a través de la actividad práctica del ser humano. Problema: no todas las formas de vida garantizan la felicidad.

Aristóteles sostiene que ni la vida activa (acción y trabajo) ni la vida placentera (disfrute de los sentidos) aseguran ser verdaderamente felices. La mejor forma de vida, según él, es la vida contemplativa, aquella dedicada al conocimiento y la razón.

La felicidad se logra mediante la virtud, que es el desarrollo de nuestras mejores capacidades. Aristóteles distingue dos tipos de virtudes:

  1. Virtudes intelectuales: como la sabiduría y la prudencia, que se desarrollan con el pensamiento y el aprendizaje.
  2. Virtudes éticas: consisten en encontrar un equilibrio entre dos extremos (por ejemplo, entre la cobardía y la imprudencia está la valentía). Estas no se adquieren solo con el conocimiento, sino con la práctica y la costumbre.

Santo Tomás de Aquino: Ética y Teología

Santo Tomás de Aquino basa su ética en la teología, es decir, en la relación del ser humano con Dios. Para él, todos nuestros actos están dirigidos a un único propósito final: alcanzar la felicidad, pero esta felicidad solo se consigue plenamente a través del conocimiento y la búsqueda de Dios. Dios gobierna el mundo.

Como el ser humano tiene razón y alma, su propósito es acercarse a Dios a través del pensamiento, la virtud y la fe. Vivir de acuerdo con la razón y la voluntad divina es lo que lleva a la perfección y la verdadera felicidad.

Platón: Realidad y Conocimiento

El Problema de la Realidad

Siguiendo los pasos de Sócrates, Platón busca las normas universales y los principios inmutables capaces de garantizar la convivencia. Para ello, elabora la Teoría de las Ideas.

En la Teoría de las Ideas, Platón hace una división entre el mundo sensible y el mundo inteligible, a los que pertenece cada tipo de conocimiento (dualismo ontológico).

  • Mundo Inteligible o Mundo de las Ideas: encontramos las ideas, que son conceptos perfectos y arquetípicos que poseen el ser, la esencia y las propiedades eternas, verdaderas e inmutables de las cosas.
  • Mundo Sensible: lo que percibimos por los sentidos. Está sometido al cambio, es perecedero e imperfecto. El mundo sensible es un reflejo del mundo de las ideas, una imitación imperfecta del mismo.

En el mito de la caverna, Platón describe cómo los prisioneros perciben la realidad simplemente por la proyección de las sombras (a través de los sentidos), aceptando a éstas como la totalidad de su existencia.

El Problema del Conocimiento

Según Platón, el ser humano está compuesto de cuerpo y alma. El alma es inmortal, pertenece al mundo de las ideas y, mientras está allí, conoce todo cuanto existe, pero al encarnarse lo olvida. Por ese motivo aparece la doctrina de la reminiscencia: proceso según el cual el alma recuerda las ideas que conocía por su permanencia en el mundo inteligible; por lo tanto, aprender no es más que recordar.

En el Fedón (diálogo que narra los últimos momentos de Sócrates) aparece la doctrina de la inmortalidad del alma, en cuya demostración se expone la teoría de la reminiscencia y un esbozo de la teoría de las ideas.

El dualismo epistemológico, defendido por Platón, dice que hay dos formas de conocer: por los sentidos y por la razón (conocimiento inteligible, no sujeto al cambio). En el dualismo ontológico, Platón establece que cada conocimiento pertenece a un mundo: el de los sentidos pertenece al mundo sensible y el de la razón al mundo inteligible.

Plantea también la teoría del símil de la línea, en la que distingue entre conocimiento y opinión, graduándolos en dos niveles:

  • Conocimiento inferior: opinión.
  • Conocimiento superior: científico, matemático y filosófico.

San Agustín: Existencia de Dios y Creación

San Agustín demuestra la existencia de Dios a través de tres argumentos:

  1. Verdades eternas: Como estas verdades son inmutables y el ser humano es finito, deben venir de una verdad inmutable, es decir, Dios.
  2. Orden del universo: La armonía del mundo indica la existencia de un ser supremo que lo ordena.
  3. Consenso universal: La mayoría de las personas creen en una divinidad creadora.

Dios es el ser supremo, eterno y bondadoso, y existe como una Trinidad: Padre (Ser), Hijo (Mente) y Espíritu Santo (Amor).

En cuanto a la creación, San Agustín sigue el creacionismo, afirmando que Dios creó el mundo de la nada. Según su teoría del ejemplarismo, Dios diseñó el mundo basándose en ideas perfectas que están en su mente. Sin embargo, los seres creados varían en perfección según su composición material.

Además, Dios no creó todo de inmediato, sino que implantó en la materia las «razones seminales«, es decir, principios que permiten que los seres se desarrollen con el tiempo según su voluntad.

Descartes: El Ser Humano y la Interacción Mente-Cuerpo

El Problema del Ser Humano

Descartes afirma que existen tres sustancias distintas: Dios (res infinita), el alma o mente (res cogitans) y el mundo físico (res extensa). Su primer principio es «cogito, ergo sum» (pienso, luego existo), lo que le permite estar seguro de su propia existencia intelectual, aunque duda de la existencia del mundo físico y de los demás. Al demostrar la existencia de Dios, concluye que no nos engaña respecto a la realidad que percibimos. Además, argumenta que el ser humano no es solo alma ni sólo cuerpo, sino una combinación de ambos, ya que experimentamos control sobre el cuerpo y libertad de acción.

El problema de cómo interactúan el alma y el cuerpo se resuelve para Descartes a través de la glándula pineal, que conecta ambas. Sin embargo, filósofos como Isabel de Bohemia critican esta explicación, argumentando que solo oculta el problema. Otros, como Hobbes, defienden una visión monista, donde todo es res extensa, y Spinoza afirma que el ser humano no es un «imperio dentro de un imperio», sugiriendo que estamos sujetos a las mismas leyes de la naturaleza que otros seres extensos.

Hume: Política, Conocimiento e Influencia

El Problema de la Política

Se centra en la tensión entre el racionalismo y el empirismo aplicado a la gobernanza. Las personas no obedecen a los gobiernos por pura razón, sino por costumbre y la sensación de utilidad. Las decisiones políticas no derivan solo de la razón, sino que están influenciadas por las pasiones humanas. Esto complica encontrar una base sólida para la justicia y el poder. Además, su pensamiento hace difícil confiar en las reglas universales.

La filosofía de Hume influyó profundamente en la teoría del conocimiento. Su escepticismo inspiró a Kant a desarrollar su filosofía crítica. Su idea de que los juicios morales se basan en las emociones influyó en las teorías modernas como el emotivismo. Su visión sobre el hábito y el consenso como base de la autoridad impactó en el liberalismo. Además, su análisis de causalidad y probabilidad influyó en la filosofía de la ciencia.

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