Explorando el Pensamiento de Kant: Empirismo, Ilustración y Ética Formal

Kant: Fundamentos de su Filosofía y Ética

Influencias Filosóficas: Empirismo y Racionalismo

El empirismo y el racionalismo son las dos corrientes filosóficas que influenciaron a Kant en su desarrollo de la teoría del conocimiento. El empirismo, representado por pensadores como Locke y Hume, sostiene que todo conocimiento proviene de la experiencia sensible y niega la existencia de ideas innatas. Hume, en particular, tuvo un gran impacto en Kant, ya que su escepticismo llevó a la conclusión de que no podemos tener certeza sobre la causalidad, sino que solo percibimos una asociación constante entre fenómenos.

Por otro lado, el racionalismo, con figuras como Descartes y Leibniz, defendía que el conocimiento se origina en la razón y que existen principios a priori que no dependen de la experiencia. Kant buscó una síntesis entre ambas posturas en su “Crítica de la Razón Pura”, estableciendo que si bien el conocimiento comienza con la experiencia, no todo procede de ella. Existen estructuras mentales a priori que organizan la información sensorial, permitiendo el conocimiento objetivo del mundo.

Kant y la Ilustración

Kant es considerado uno de los máximos representantes del pensamiento ilustrado porque defendió firmemente el uso autónomo de la razón como base para el progreso del conocimiento, la moral y la sociedad. En su famoso ensayo ”¿Qué es la Ilustración?”, Kant definió este movimiento como la “salida del hombre de su autoculpable minoría de edad”, entendiendo por minoría de edad la dependencia intelectual respecto a la autoridad externa, como la tradición, la religión o el poder político.

Para Kant, la Ilustración exigía que los individuos tuvieran el valor de pensar por sí mismos, sin depender ciegamente de instituciones o dogmas. Esta actitud se resume en su célebre lema: ”¡Sapere aude!” (Atrévete a saber). Kant consideraba que solo a través del uso crítico y libre de la razón los seres humanos podían alcanzar la verdadera autonomía intelectual y moral.

Su énfasis en la autonomía moral también es un rasgo distintivo del pensamiento ilustrado. Kant defendió que la ética debía basarse en principios universales derivados de la razón, y no en mandatos externos o deseos personales. De este modo, su filosofía promueve la libertad, la igualdad y el respeto por la dignidad humana, valores fundamentales de la Ilustración.

Tipos de Juicios

  • Juicios analíticos a priori: Son aquellos en los que el predicado está contenido en el sujeto, por lo que no aportan información nueva, solo explicitan lo que ya está implícito. Por ejemplo, en la proposición “Todos los solteros son no casados”, el concepto de “no casado” ya está incluido en la idea de “soltero”. Estos juicios son universales y necesarios, pero no amplían el conocimiento.
  • Juicios sintéticos a posteriori: Se basan en la experiencia y aportan información nueva sobre el mundo. Por ejemplo, afirmar que “El sol calienta” requiere observación directa para verificarse. Estos juicios son ampliativos, pero carecen de universalidad, ya que están sujetos a la experiencia.
  • Juicios sintéticos a priori: Constituyen el núcleo del conocimiento científico, según Kant. Son aquellos que amplían el conocimiento y, a la vez, son universales y necesarios. Ejemplo: “La recta más corta entre dos puntos es la línea recta”. Este juicio se basa en la estructura cognitiva del ser humano (espacio y tiempo como formas a priori), lo que le otorga validez universal sin necesidad de recurrir únicamente a la experiencia.

Facultades Cognoscitivas

  • La sensibilidad: Es la capacidad que permite recibir las impresiones del mundo exterior a través de los sentidos. Estas impresiones se organizan bajo las formas a priori del espacio y el tiempo, que son las condiciones necesarias para que podamos tener percepciones coherentes del entorno.
  • El entendimiento: Es la facultad que permite organizar y dar sentido a las impresiones recibidas por la sensibilidad. El entendimiento emplea categorías universales como sustancia, causalidad y totalidad para estructurar la experiencia.
  • La razón: Es la facultad que busca la unidad y coherencia del conocimiento, tratando de encontrar principios generales que expliquen la realidad. La razón, sin embargo, puede generar errores cuando intenta ir más allá de la experiencia, como sucede con las ideas metafísicas del alma, el mundo y Dios.

El Giro Copernicano de Kant

El “giro copernicano” de Kant se refiere a su innovadora teoría del conocimiento, según la cual no son los objetos los que determinan cómo los conocemos, sino que es el sujeto quien impone sus estructuras cognitivas a los objetos para poder comprenderlos.

De este modo, Kant invierte la relación tradicional entre sujeto y objeto que había dominado la filosofía anterior. Así como Copérnico propuso que la Tierra gira alrededor del Sol, y no al revés, Kant afirmó que el conocimiento surge porque el ser humano organiza la realidad según sus propias estructuras mentales. Esta idea fue revolucionaria porque puso al sujeto en el centro del proceso cognitivo, destacando el papel activo de la mente en la construcción del conocimiento.

Ética Formal Kantiana

La ética kantiana se considera una ética formal porque no se basa en objetivos concretos ni en la búsqueda de un fin específico, como la felicidad o el placer, sino en el cumplimiento del deber moral por respeto a la ley moral. Lo que importa en la ética kantiana no es el resultado de la acción, sino la intención que hay detrás de ella.

Kant sostiene que la moralidad debe fundarse en principios universales que se apliquen a todos los seres humanos en cualquier circunstancia. Para garantizar esta universalidad, Kant establece que los principios morales deben ser a priori, es decir, independientes de la experiencia y derivados únicamente de la razón.

El núcleo de esta ética formal se encuentra en el imperativo categórico, una ley moral absoluta que debe cumplirse por sí misma y no por sus consecuencias. En este sentido, Kant afirma que solo cuando una acción se realiza por deber —y no solo conforme al deber— puede considerarse verdaderamente moral. Esto implica actuar por respeto a la ley moral que cada individuo reconoce dentro de sí mismo, lo que Kant llama “autonomía moral”.

Imperativos Hipotéticos vs. Imperativos Categóricos

  • Imperativos hipotéticos: Son mandatos condicionales que indican qué se debe hacer para alcanzar un determinado objetivo. Dependen de los deseos o intereses del individuo. Por ejemplo: “Si quieres aprobar el examen, debes estudiar”. Este tipo de imperativo no es universal, ya que solo es válido para quienes desean alcanzar ese objetivo en particular.
  • Imperativos categóricos: Son mandatos absolutos e incondicionados que deben cumplirse sin importar las circunstancias o los fines personales. Se fundamentan únicamente en la razón y son válidos para todos los seres humanos en cualquier situación. Un ejemplo clásico es: “Obra solo según una máxima que puedas querer que se convierta en ley universal”.

El imperativo categórico es el núcleo de la moral kantiana, ya que establece un principio ético universal y autónomo. Para Kant, solo este tipo de imperativo garantiza la verdadera moralidad, pues obliga a actuar por respeto al deber, sin depender de inclinaciones personales ni de objetivos externos.

Postulados de la Razón Práctica

Los postulados de la razón práctica son principios que Kant considera necesarios para que la moralidad tenga sentido. Aunque no pueden demostrarse científicamente, son condiciones indispensables para que la vida moral sea coherente. Estos postulados son:

  • La libertad: Es la base de la moralidad. Kant afirma que si el ser humano no fuera libre, no tendría sentido hablar de responsabilidad moral ni de deber. La libertad permite que el individuo actúe por respeto a la ley moral, sin estar condicionado por fuerzas externas.
  • La inmortalidad del alma: Kant plantea que una vida humana no basta para alcanzar la perfección moral. La inmortalidad es necesaria para que el alma tenga la oportunidad de seguir perfeccionándose moralmente más allá de la vida terrenal.
  • La existencia de Dios: Kant considera que Dios es el garante de la justicia moral. Puesto que en esta vida no siempre se premia la virtud ni se castiga la maldad, la existencia de un ser supremo asegura que, en última instancia, se cumpla la justicia y se armonicen el deber y la felicidad.

Estos postulados no se imponen como verdades científicas, sino como creencias racionales que fundamentan la moralidad. Kant se refiere a ellos como parte de la “fe racional”, una convicción basada en la necesidad moral más que en pruebas empíricas o teóricas.

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