El Racionalismo Cartesiano
Contexto Histórico y Filosófico
El siglo XVII marca el inicio de la filosofía moderna con Descartes, caracterizada por la autonomía de la filosofía y la razón. En contraste con la filosofía medieval, que priorizaba la fe como portadora de la verdad, el racionalismo emerge como una corriente que enfatiza la primacía de la razón.
La autonomía de la razón implica que su ejercicio no está regulado por elementos externos (Iglesia, tradición o autoridad). Esta autonomía, aunque no exclusiva del racionalismo, se convierte en un pilar del pensamiento moderno, impulsado por el auge de la ciencia moderna durante el Renacimiento.
La Autosuficiencia de la Razón como Fuente de Conocimiento
El racionalismo se opone al empirismo inglés del siglo XVIII. Estas dos corrientes difieren en su concepción del conocimiento:
- Empirismo: El conocimiento deriva de los sentidos.
- Racionalismo: El conocimiento válido sobre la realidad proviene de la razón.
El racionalismo del siglo XVII otorga a la razón la principalidad como fuente de conocimiento, excluyendo los sentidos. Esta afirmación se basa en el ideal de la ciencia moderna: un sistema deductivo donde las leyes se deducen de principios primeros.
El problema fundamental reside en el origen de estos principios, con dos posibilidades:
- Provienen de la experiencia sensible (Empirismo).
- El entendimiento los posee intrínsecamente (Racionalismo).
El racionalismo defiende el innatismo, la teoría de que poseemos ideas innatas. Los sentidos proporcionan información sobre el universo, pero esta es a menudo incierta.
La Unidad del Saber y el Método Racionalista
Las distintas ciencias y saberes son manifestaciones de un saber único, derivado de la concepción unitaria de la Razón. La sabiduría es única porque la Razón lo es.
Descartes distingue dos tipos de conocimiento:
- Intuición: Una «luz natural» que capta inmediatamente conceptos simples sin posibilidad de error.
- Deducción: Un concepto claro y distinto de la mente, que nace de la sola luz de la Razón.
El conocimiento intelectual se desarrolla a partir de la intuición de naturalezas simples, conectadas mediante la deducción, una intuición sucesiva de las naturalezas simples y sus conexiones.
Este proceso implica un doble movimiento:
- Análisis: Descomposición hasta llegar a los elementos simples.
- Síntesis: Reconstrucción deductiva de lo complejo a partir de lo simple.
Este método, según Descartes, es el único que responde a la dinámica interna de una razón única, y su aplicación al ámbito del saber promete resultados igualmente exitosos como en las matemáticas.
La Duda Metódica y la Primera Verdad: «Pienso, luego existo»
En sus «Meditaciones Metafísicas», Descartes busca la certeza a través de la duda:
- Primera Meditación: Despojarse de todo pensamiento anterior y de la confianza en los sentidos, relacionándolos con la incertidumbre de los sueños.
- Segunda Meditación: La duda misma revela una verdad innegable: dudar implica pensar, y pensar implica existir. Así, Descartes llega a la conclusión de que es una cosa que piensa.
- Tercera Meditación: Se plantea la existencia de algo que garantice la propia existencia del yo pensante, llegando a la idea de un ser perfecto, una idea innata que no puede proceder de algo imperfecto, sino del mismo Dios.
El Problema del Error y la Existencia de Dios
- Cuarta Meditación: Explica la imperfección humana a través de dos facultades: un entendimiento limitado y una voluntad ilimitada. El error surge de la voluntad al juzgar cosas que no conoce, eximiendo a Dios de la culpa del error.
- Quinta Meditación: Reconoce que la realidad exterior posee cualidades cognoscibles por la razón. Utiliza la matemática para afirmar que lo que la razón reconoce de forma clara y evidente debe ser real. La imagen perfecta de Dios garantiza que lo que reconocemos con la razón se corresponde con la realidad exterior.
- Sexta Meditación: Distingue entre el pensamiento (alma) y la extensión (materia) como dos formas de realidad o sustancias, ambas provenientes de Dios. Esta separación lleva a la concepción dualista de Descartes.
La Relación Alma-Cuerpo
El ser humano está compuesto de pensamiento (res cogitans) y extensión (res extensa). Aunque independientes, se relacionan a través de la glándula pineal, un órgano cerebral donde coinciden el alma, el pensamiento y el cuerpo. El alma, influenciada por los sentidos provenientes del cuerpo, puede independizarse si conserva la razón.