Explorando la Filosofía de Kant: Un Enfoque en la Crítica de la Razón Pura

Immanuel Kant: Un Filósofo en la Encrucijada del Pensamiento

Immanuel Kant, filósofo prusiano, nació en una familia humilde y recibió una educación influenciada por la eclesiástica racionalista de Leibniz y la física de Newton. Sin embargo, la lectura de Hume lo despertó de un sueño dogmático y lo llevó a reconocer la importancia del empirismo.

Obras Clave de Kant

Entre sus obras más destacadas se encuentran:

  • Crítica de la razón pura
  • Crítica de la razón práctica
  • Crítica del juicio

La Crítica de la Razón Pura: Un Análisis Profundo

El texto a examinar es un fragmento de la Crítica de la razón pura, donde Kant realiza una investigación acerca de los límites del conocimiento, derivando en una síntesis entre el racionalismo dogmático, que peca por exceso, y el empirismo escéptico, que peca por defecto. En esta obra, Kant reconoce que el conocimiento se basa en elementos racionales a priori, pero que estos no pueden ir más allá de la experiencia.

Como menciona en el fragmento, sin sensibilidad ningún objeto sería dado y sin entendimiento ninguno sería pensado, lo que demuestra la necesidad de ambas facultades en el proceso del conocimiento.

Las Dos Facultades del Conocimiento según Kant

La doctrina kantiana sobre el conocimiento se basa en dos facultades:

  1. La sensibilidad: Es pasiva y se limita a recibir impresiones, lo que nos viene dado, o la materia.

  2. El entendimiento: Es activo y produce conceptos, lo opuesto por nuestra mente, también llamado forma.

En el fragmento analizado, Kant afirma que ni el entendimiento puede introducir nada, ni los sentidos pueden pensar nada, lo que significa que ambas facultades son interdependientes, y que el conocimiento solo es posible gracias a su unión. Así, las intuiciones sensibles sin conceptos son ciegas, mientras que los pensamientos sin contenidos son vacíos.

A pesar de que Kant en un principio sigue la tradición del racionalismo dogmático que sostiene que el entendimiento produce conceptos sin derivarlos de la experiencia, su despertar del sueño dogmático lo lleva a considerar los principios del empirismo, concluyendo que nuestro conocimiento no puede ir más allá de la experiencia.

En el fragmento insiste en que la intuición no contenga sino el modo según el cual somos afectados por objetos, lo que significa que el conocimiento no es un reflejo pasivo de la realidad, sino una construcción que depende de nuestras propias facultades cognitivas.

Por lo tanto, Kant señala que existen conceptos a priori independientes de la experiencia, pero estos no pueden sobrepasar los límites del conocimiento y aplicarse a realidades suprasensibles: Dios, mundo y alma, ya que crean desvalidez más allá de la experiencia.

La Metafísica y la Ciencia en la Filosofía Kantiana

El problema central de la filosofía kantiana es determinar si la metafísica puede ser una ciencia o no. Para ello parte de la certeza de que la ciencia existe, física y matemáticas. En el fragmento, Kant distingue entre:

  • La ciencia de las reglas de la sensibilidad, la estética.
  • La ciencia de las reglas de entendimiento, la lógica, mostrando que cada facultad tiene su propio ámbito.

La ciencia se compone de juicios que relacionan conceptos e impresiones. Kant clasifica los juicios en cuatro tipos y considera que los propios de la ciencia son los juicios sintéticos a priori, que amplían el conocimiento sin depender de la experiencia, además siguen condiciones trascendentales pues estudian los objetos en sí, sino el modo en que los conocemos.

La Crítica de la razón pura consta de tres partes. La primera demuestra que no podemos percibir nada sin situarlo en un marco espaciotemporal. Kant concluye que el espacio y el tiempo son formas a priori de la sensibilidad o intuiciones puras, lo que significa que no provienen de la experiencia, sino que lo hacen posible.

En el fragmento, Kant señala que la capacidad de pensar, el objeto de la intuición así, es, en cambio, el entendimiento reafirmado. El objeto de la intuición así es, en cambio, el entendimiento reafirmando que el conocimiento surge de la combinación de intuición y concepto. En la experiencia sensible distinguimos entre fenómenos y los objetos tal como aparecen en la intuición empírica y, no menos, las cosas en sí, independientes del sujeto pero incognizibles.

En el fragmento Kant advierte que, más no por ello, hay que confundir su contribución respectiva, resaltando la importancia de diferenciar entre lo que podemos conocer y lo que está afuera del alcance de nuestra razón. Aunque conocemos los fenómenos por la unión de sensibilidad y entendimiento, el nómeno sigue siendo inaccesible.

El conocimiento proviene de la unión entre la intuición sensible e impresiones, cuya función es recibir, y los conceptos puros del entendimiento, categorías cuya función es comprender. Kant menciona diversas categorías como:

  • La sustancia
  • La causalidad o necesidad
  • La existencia, que permite organizar la experiencia y formular juicios.

Así el conocimiento empieza en la experiencia pero necesita un concepto para formar un juicio.

Kant rechaza tanto el racionalismo como el empirismo ya que ninguno explica concretamente el conocimiento ni su validez científica, por ello plantea un giro copernicano en la filosofía. Antes se creía que la mente debía ajustarse a la necesidad, pero Kant propone lo contrario. Es la mente la que estructura la realidad según sus propias formas:

  • Espacio
  • Tiempo
  • Categorías

Así no conocemos las cosas tal como son en sí mismas, sino como aparecen según nuestras condiciones cognitivas.

Finalmente Kant concluye que la metafísica no puede ser una ciencia ya que no posee juicios sintéticos a priori propios del conocimiento científico. Como dice en el fragmento, el conocimiento únicamente puede surgir de la unión de ambos, lo que implica que aplicar los conocimientos del entendimiento más allá de la experiencia es ilegítimo y conduce a errores. Por ello la metafísica no es una ciencia como las mates y la física, por sus afirmaciones no pueden ser verificadas dentro del marco del conocimiento humano.

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