1. Convencionalismo Sofista y Relativismo
Los sofistas eran relativistas. Su relativismo se basa en la distinción entre nomos (sociedad) y fisis (naturaleza). Mientras las leyes de la naturaleza son universales (siempre tras la noche viene el día), las leyes de la sociedad son producto del acuerdo y la convención. Por lo tanto, conceptos como la justicia no son universales, sino que dependen de estos acuerdos y cada cultura tiene sus propios valores.
2. Idealismo de Platón y la Búsqueda de la Justicia
Siguiendo a su maestro Sócrates, Platón consideraba que la justicia, el bien o la verdad son universales y que el procedimiento para alcanzarlas es el conocimiento y la educación. Para Platón, el ser humano es un ser social, por lo que realiza una correlación entre individuo justo y sociedad justa, de modo que no puede haber individuos justos sin una sociedad justa y viceversa.
Para Platón, el sistema perfecto es aquel en el que hay un equilibrio ético tanto en el individuo como en la sociedad. El equilibrio ético en el individuo se consigue cuando los tres tipos de alma (racional, irascible y concupiscible) alcanzan su propia virtud (racional-sabiduría, irascible-valor, concupiscible-templanza) y cuando el alma racional controla y dirige a los otros dos tipos de alma. Del mismo modo, divide la sociedad en tres clases sociales (gobernantes-filósofos, guerreros y productores) que, cuando alcanzan su propia virtud (filósofos-sabiduría, guerreros-valor y los productores-templanza), consiguen una sociedad en armonía que permite alcanzar un estado ideal de justicia.
Pero ¿cómo se consigue este equilibrio? Cuando cada clase social se dedica a realizar lo que mejor sabe hacer (los filósofos gobernar, los guerreros defender y los productores producir). ¿Cómo se puede llegar a ser gobernante-filósofo? Mediante un proceso educativo en el que se van seleccionando los mejores y que puede durar hasta los cincuenta años. Con la República se inaugura una tradición política de pensamiento utópico consistente en la búsqueda de una sociedad perfecta.
3. Realismo Político de Maquiavelo
Maquiavelo introduce el realismo en política, separa la ética de la política, ya que para él son disciplinas distintas. El buen gobernante no es el más justo o el más honrado, sino el más eficaz. El buen político es aquel que triunfa utilizando la razón de Estado, aunque su actuación sea inmoral. Para Maquiavelo, la naturaleza humana es egoísta, dado que el ser humano no actúa por el bien común, sino buscando sus propios intereses. El gobernante debe actuar con eficacia y firmeza para preservar y garantizar la continuidad del Estado, porque la libertad y la democracia pueden llevar hacia el caos y la destrucción del mismo. El buen gobernante debe actuar con astucia y, si es necesario, considera legítimo engañar al pueblo si eso le permite triunfar en su ejercicio. Construir un liderazgo y poseer fortuna son cualidades fundamentales para el triunfo. Maquiavelo entiende la fortuna como la habilidad para saber actuar y tomar las decisiones adecuadas en cada situación.
4. Teorías del Contrato Social: Hobbes, Locke, Rousseau y Montesquieu
Las teorías del contrato social surgen en el siglo XVII y se basan en la idea de que el ser humano, en un ficticio estado de naturaleza previo al contrato social, sería libre pero no tendría garantizada su supervivencia. Surgen en contraposición a teorías que justificaban la legitimidad del poder en un supuesto origen divino. Estas teorías tienen vertientes distintas:
4.1. Individualismo de Hobbes
El contrato social surge cuando los seres humanos, para salir del estado de naturaleza, delegan todo el poder a un soberano para que garantice su supervivencia. Incluso el más fuerte nunca está seguro porque el más débil puede ser más astuto y vencer. Tiene una concepción negativa del ser humano, parte de la base de que los seres humanos son egoístas y máquinas de pasiones, por lo que en estado de libertad estarían en conflicto permanente. Por eso, para garantizar la seguridad y el bien común, el Estado (representado por un soberano o una asamblea) debe poseer todos los poderes sin limitación alguna con carácter permanente. Hobbes, en definitiva, parte de una concepción individualista del ser humano, lo que lleva a que, para garantizar el bien común, sea necesario concentrar el poder en el Estado.
4.2. Liberalismo de Locke
En el estado de naturaleza, los seres humanos, en general, saben distinguir lo que es bueno o malo, pero es muy difícil resolver desde el estado de naturaleza y sin unas normas situaciones concretas, por lo que se muestra insuficiente para garantizar los derechos naturales (que tenemos desde que nacemos) como la seguridad, la propiedad o la libertad. De esta insuficiencia surge el contrato social, por el que los seres humanos ceden de forma revocable, y no de forma absoluta, parte de su libertad a un soberano o una asamblea con el fin de garantizar estos derechos. Considera el derecho a la libertad vinculado al derecho de propiedad (si no se tienen tierras propias, la supervivencia depende de quién las posee y, por lo tanto, quien no posee tierras no goza de libertad). ¿Qué sucede si el gobernante ejerce en contra de esos derechos? Locke defiende el derecho de resistencia o de rebelión cuando desde el Estado se atenta contra estos derechos. Por otra parte, Locke defiende una incipiente separación de poderes, entre el poder ejecutivo (rey) y el parlamento (poder legislativo), dado que si el poder se concentra en un monarca absoluto, los súbditos estarían en estado de indefensión respecto al propio monarca, situación que Locke cataloga como de estado de naturaleza o de barbarie. Locke defiende la monarquía liberal, una democracia de propietarios.
4.3. La Democracia de Rousseau
El hombre en el estado de naturaleza no es bueno ni malo, simplemente actúa buscando su supervivencia. La propiedad privada no es un derecho natural, sino que es la causa del egoísmo y el conflicto entre los seres humanos. Para Rousseau, el contrato social debe ser producto de la voluntad general. Esta no consiste en la suma de intereses individuales, sino que debe ser fruto de la participación directa de todos los miembros y una decisión democrática respecto a aquellas cosas que afectan al bien común. Rousseau, por lo tanto, defiende la democracia directa de todos los ciudadanos.
4.4. La Separación de Poderes de Montesquieu
Inspirado en el modelo inglés, Montesquieu postula un sistema basado en la división de poderes, en tres poderes en contraposición a los estados despóticos de la monarquía absoluta: ejecutivo o de gobierno ejercido por el rey, legislativo ejercido por el parlamento y judicial ejercido por los jueces.
5. El Republicanismo Cosmopolita de Kant
Para Kant, el contrato social surge de la insociable sociabilidad del ser humano. Por una parte, no quiere acatar las normas, pero por otra parte necesita de ellas para sobrevivir. Por eso deciden asociarse en un Estado. Kant distingue entre los estados despóticos o patrimoniales (monarquías absolutas) de los estados republicanos. En los primeros, los gobernantes, fundamentalmente la realeza, actúan como si los territorios formaran parte de su patrimonio (donaciones, herencias, reparto, anexiones…), en los que los habitantes del territorio forman parte de ese patrimonio. Estos estados son fuente de conflicto y de guerra. Los estados republicanos se caracterizan por la división de poderes, como órganos representativos del Estado, construidas sobre la voluntad popular, pero no como una democracia directa de participación asamblearia como defendía Rousseau. Estos estados, al no estar supeditados a los intereses patrimoniales de la realeza, podrían construir un orden internacional nuevo, ya que al recaer la soberanía en las clases populares y no tener intereses patrimoniales (como cesión, herencia o anexión de territorios), favorece una solución pacífica y dialogada de los conflictos a través de una federación mundial de repúblicas, tal como expresa en su obra La Paz Perpetua. Lo que propone Kant es un precedente de la ONU.
6. Liberalismo y Capitalismo en Stuart Mill
Stuart Mill pretende combinar libertad y propiedad con el bien común. Afirma que no se debe cuestionar el origen de la propiedad privada y, de ahí, avanzar hacia una sociedad participativa donde predomine el bien común. Tiene cierta influencia de socialistas utópicos como Saint-Simon. La sociedad debe garantizar las libertades básicas y la propiedad privada, aunque el Estado tiene que garantizar derechos sociales básicos y corregir desigualdades. El Estado debe tener como objetivo la felicidad de las personas, a cuyo fin debe estar guiada y orientada la acción del Estado, buscando el mayor beneficio para el mayor número. La sociedad debe tener cauces participativos y todos deben participar en la gestión de los asuntos públicos. Stuart Mill defiende una sociedad plenamente democrática.
7. Alienación e Ideología en Marx
El ser humano es un ser natural, activo, productor y social. En las sociedades tradicionales, el trabajo estaba mal visto. Para Marx, el trabajo constituye la esencia que diferencia al ser humano del resto de las especies (el ser humano es la única especie que transforma el medio). Por eso distingue dos tipos de trabajo: aquel en el que el ser humano desarrolla sus potencialidades y el trabajo forzado o alienado. Es este último al que está sometido el trabajador en la sociedad capitalista. En general, el concepto de alienación consiste en que un individuo deja de ser él mismo para convertirse en otra cosa, pierde su identidad para convertirse en parte de un todo (un país, una religión…). Para Marx y Feuerbach, la alienación consiste en que cosas o entidades creadas por el ser humano se convierten en entes autónomos que pasan a dominarlos (la religión, el Estado…).
- Alienación religiosa: es la más visible, pero no es la principal. La religión, «opio del pueblo», aliena porque predica entre los trabajadores la resignación en este mundo, prometiendo justicia en un mundo más allá de la muerte.
- Alienación ideológica: la constituyen las formas de pensamiento, las leyes por la que se rigen los estados, etc. Tanto la alienación religiosa como la alienación ideológica son efectos derivados de la alienación principal que es la económica (las cadenas que adornan las flores).
- Alienación económica: se distinguen cuatro aspectos de la alienación económica:
- Alienación respecto al producto (el trabajador no controla el producto, venta, beneficios…).
- Alienación respecto a que su trabajo está para satisfacer las necesidades de otros (no controla los tiempos de trabajo…).
- Alienación respecto a su esencia, el trabajo en cadena de las fábricas no es un trabajo creativo que desarrolle potencialidades (por ejemplo: un sastre de oficio que realiza trajes, un pintor que pinta el entorno…).
- Alienación respecto a otros productores (el trabajador se convierte en una mercancía más del proceso de producción).
Marx tiene una concepción negativa del término ideología, entiende ideología como formas de pensamiento que justifican o legitiman la forma de pensamiento de la clase dominada.
8. Liberalismo Reformista de Popper
Popper se identifica con un liberalismo reformista. Para él, la democracia es el sistema menos malo, porque consta de mecanismos que permiten destituir a un gobernante sin recurrir a métodos violentos. Cuenta con un mecanismo que apoya la libertad y la propiedad privada y que garantiza a todos los ciudadanos unos servicios básicos, en los que se asegura la atención de todas las personas vulnerables.
- Miseria del historicismo: considera que aquellas corrientes que defienden un determinismo por el cual se llega de manera inevitable a un determinado fin, puede llevar a que se justifique cualquier barbaridad.
- Ingeniería social: las acciones del gobierno deben buscar cambios graduales, eficaces, sin necesidad de recurrir a la violencia o a la rebelión.
- Papel del Estado: aunque Popper es liberal, considera que el Estado debe garantizar unos servicios básicos, en educación, sanidad, pensiones, etc.
9. La Escuela de Frankfurt
9.1. Primera Generación
Los frankfurtianos de la primera generación (Horkheimer, Adorno, Marcuse) son neomarxistas: realizan una reflexión profunda de lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial y su repercusión en el proyecto de la Ilustración. El proyecto ilustrado se identificaba con la idea de progreso con el dominio de la razón, en el que el conocimiento suponía más libertad. Después de Auschwitz, esta concepción parece venirse abajo. ¿Hay que dar por muerto el proyecto ilustrado? ¿Ha fracasado la razón? Los frankfurtianos piensan que no, que la deriva hacia proyectos totalitarios (Alemania nazi, comunismo estalinista) se debe al predominio de la razón instrumental (toda acción debe cumplir un fin, un objetivo) y la marginación de la razón práctica o razón moral. Para los frankfurtianos, es necesario rescatar la razón práctica y que impere en nuestras acciones. El discurso moral debe prevalecer sobre el discurso de la eficacia.
9.2. Jürgen Habermas (Segunda Generación)
Jürgen Habermas parte de los postulados de la primera generación de que, con el proceso de secularización de las sociedades modernas (sustitución de la religión por la razón), se ha impuesto la razón técnica o instrumental. La razón técnica o instrumental se basa en los principios de eficacia y de rendimiento, creando una cultura de expertos en la que lo importante son los fines y no los medios. En la sociedad actual, se fomentan el consumismo y el conformismo, de tal modo que la clase trabajadora ya no es la vanguardia transformadora que creía Marx, sino que solamente aspira a conseguir más cuota de consumo y confort. Pero eso no excluye que aparezcan nuevos movimientos que pueden ser vanguardia de cambio y transformación (estudiantes, feminismo, lucha contra la discriminación racial o movimiento de liberación homosexual). La superación del sistema vendrá por el triunfo de una razón dialógica en el que imperen principios éticos sobre la razón técnico-instrumental (que se rige por los principios de eficacia y rendimiento).