Fundamentos del Marxismo: Alienación, Materialismo Histórico y la Lucha de Clases

Karl Marx, junto a Nietzsche y Freud, es considerado uno de los maestros de la sospecha. Según Lenin, su pensamiento se fundamenta en tres fuentes principales: la economía política inglesa, representada por Adam Smith y su análisis sobre las riquezas de las naciones, de la cual acepta la economía como núcleo explicativo de la sociedad, aunque rechaza la idea de que el capitalismo sea inevitable; el socialismo utópico francés, influenciado por pensadores como Thomas Moro, del que adopta la idea de una sociedad igualitaria, pero rechaza su pacifismo al considerar necesaria la intervención revolucionaria; y el idealismo hegeliano, cuya dialéctica adopta, aunque invirtiéndola para dar primacía a lo material sobre lo espiritual, negando la existencia de Dios y considerando la religión como «opio del pueblo».

El Concepto de Alienación en Marx

El concepto de alienación, central en su teoría, se refiere al proceso por el cual el trabajador se encuentra separado de su propia esencia. Para Hegel, el espíritu se aliena en la naturaleza para reconocerse y liberarse con el avance de la historia; para Feuerbach, la alienación es religiosa, ya que el hombre proyecta en Dios su propia esencia. Marx, sin embargo, sostiene que la alienación es principalmente económica y se manifiesta de cuatro formas: con respecto al producto de su trabajo, a su propia actividad, a la naturaleza y a sus relaciones con otros hombres. A esto se suman otras alienaciones: la religiosa, que sigue la crítica de Feuerbach; la social, que fragmenta la esencia humana en clases; la política, que separa el Estado de la sociedad; y la filosófica, que distingue lo material de lo esencial.

Materialismo Histórico y la Dialéctica Marxista

En El Capital, Marx desarrolla su materialismo histórico, invirtiendo la dialéctica hegeliana. Sostiene que la realidad material, representada por la infraestructura (la base económica y las relaciones de producción), determina la superestructura (las ideologías, leyes y cultura), y no al revés. La historia, según Marx, avanza a través de la lucha de clases, lo que ha generado cuatro grandes fases:

Fases de la Historia según Marx

  • Comunidad primitiva: en la que no existe propiedad privada y, por tanto, no hay clases sociales.
  • Esclavismo: donde el amo es dueño del esclavo y este es tratado como propiedad.
  • Feudalismo: donde el siervo es considerado persona, pero sigue sometido al señor, ya que no tiene acceso a los medios de producción.
  • Capitalismo: en el que el trabajador es legalmente libre, pero solo posee su fuerza de trabajo, lo que lo obliga a venderla para subsistir, perpetuando así la desigualdad.
El motor de la historia es la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, lo que da lugar a la lucha de clases. En última instancia, el fin de la historia será la desaparición de las clases y la instauración del comunismo.

La Superación del Capitalismo y el Comunismo

Para Marx, la superación del capitalismo solo será posible cuando desaparezcan el Estado y la propiedad privada, lo que marcará el fin de la historia. Dentro de la lógica capitalista, la mercancía se define por su valor de uso (su utilidad) y su valor de cambio (su precio en el mercado). La explotación se basa en la generación de plusvalía, que puede ser:

Tipos de Plusvalía

  • Absoluta: cuando se reduce el salario por hora para aumentar la ganancia del capitalista.
  • Relativa: cuando se reducen las horas de trabajo sin afectar la producción.

Etapas de Transición hacia el Comunismo

La transición hacia el comunismo consta de tres etapas fundamentales:
  • Dictadura del proletariado: en la que se reduce la desigualdad de clases, aunque aún persiste la propiedad privada de los medios de producción y se lleva a cabo un proceso de adoctrinamiento en valores marxistas.
  • Socialismo: etapa que nunca se ha alcanzado en la práctica, donde la educación se basa en el lema: «De cada uno según su capacidad, a cada uno según su rendimiento».
  • Comunismo: en el cual desaparecen tanto la propiedad privada como el Estado, consolidando una sociedad plenamente igualitaria. Sin embargo, para que esta fase se concrete, es necesario que todos los países alcancen al menos la etapa socialista, evitando así la amenaza de una invasión externa que pudiera restaurar el capitalismo.

Interpretaciones del Marxismo

A lo largo de la historia, el marxismo ha dado lugar a diferentes interpretaciones. El marxismo ortodoxo, que se mantiene fiel a la doctrina original, se divide en tres corrientes principales: la de Stalin, la de Trotsky y la de Rykov. Por otro lado, el marxismo heterodoxo ha dado lugar a enfoques menos revolucionarios, como el de Rosa Luxemburgo, o más críticos con el capitalismo contemporáneo, como la Escuela de Frankfurt, que analiza la evolución del capitalismo hacia una forma de consumismo extremo y aboga por su transformación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *