Nietzsche, Vitalismo y Corrientes Filosóficas Clave del Siglo XIX

La filosofía en el siglo XIX: Nietzsche y la herencia posmoderna

1. Contexto filosófico del siglo XIX

En la segunda mitad del siglo XIX, debido a los grandes avances de la ciencia y como rechazo a la filosofía idealista propuesta por Hegel, surgieron diversos movimientos filosóficos:

  • En Francia, el positivismo de Comte originó una veneración absoluta de la ciencia.
  • Se desarrollan las filosofías antirracionalistas que culminan en el existencialismo de Kierkegaard, el pesimismo de Schopenhauer y el vitalismo de Nietzsche.
  • Aparece la teoría psicoanalítica y el pensamiento de las mujeres empieza a reconocerse.

1.1. El positivismo

El creador y principal representante del positivismo es Auguste Comte (1798-1857). La corriente positivista fue el principal desencadenante de la perspectiva cientificista de los siglos XIX y XX. Sus mayores influencias son el empirismo inglés, el método científico de Galileo, el modelo de racionalidad propuesto por la filosofía de Descartes y la Ilustración. Por un lado, movido por el empirismo, el positivismo defenderá que la única realidad que podemos conocer es la realidad empírica.

1.2. Filosofías antirracionalistas

En contra de la tesis de Hegel de que “todo lo real es racional” —todo lo que ocurre en el mundo puede ser explicado racionalmente y responde a un orden— y del positivismo, que dejaba fuera las cuestiones que no eran susceptibles de ser explicadas de forma empírica (como, por ejemplo, la espiritualidad humana), surgen las filosofías antirracionalistas.

Al dar prioridad a la dimensión vital del ser humano, a los filósofos antirracionalistas se les conoce también como filósofos vitalistas o de la acción. La corriente antirracionalista toma fuerza con la filosofía de Kierkegaard, que será desarrollada por Nietzsche y Schopenhauer —quienes propondrán la voluntad como principio vital— y por el existencialismo en el siglo XX.

1.3. El psicoanálisis: Sigmund Freud

Sigmund Freud (1856-1939) nació en Moravia en el seno de una familia judía, pero a los tres años su familia se trasladó a Viena. Allí vivirá toda su vida, hasta que en 1938 tuvo que huir a Londres por su condición de judío ante la persecución del régimen nazi. Allí muere en 1939. Freud marcará un punto de inflexión en el conocimiento de la psique humana y en la construcción del yo al enunciar la existencia de una parte de ella a la que no tenemos acceso: el inconsciente.

1.4. Lou Andreas-Salomé

Lou Andreas-Salomé (1861-1937) fue una de las grandes figuras intelectuales de la cultura de cambio de siglo. Cursó estudios de literatura y filosofía en la Universidad de Zúrich y fue una prolífica y reconocida escritora. Colaboró e influyó en grandes intelectuales de su época, como Nietzsche, Rilke o Freud. Rompió con el prototipo de mujer de la época. Su estilo de vida era el de una mujer independiente y no sometida a las relaciones de matrimonio. Nunca permitió que los hombres tomaran decisiones sobre su vida. A pesar de que se casó, vivió de forma autónoma; su matrimonio fue de conveniencia a fin de tener mayor libertad de acción y movimiento. Fue la primera mujer que puso en práctica el psicoanálisis, que combinó en su obra junto con la literatura y la filosofía.

1.5. Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer (1788-1860) fue profesor en la Universidad de Berlín, donde tuvo numerosos problemas con sus compañeros debido a las críticas que realizó a autores como Fichte, Schelling y Hegel. Otro de los motivos de su rechazo académico fue la originalidad de su pensamiento, pues fue el primero que incluyó en la filosofía occidental aspectos relacionados con la espiritualidad de Oriente, en concreto del budismo y del hinduismo.

A. El mundo como representación

Para Schopenhauer, la realidad es irracional. En su obra El mundo como voluntad y representación (1818) expone una teoría epistemológica en la que sostiene que todo lo que podemos conocer se reduce a los esquemas mentales que el sujeto aplica para conocer la realidad (espacio, tiempo, relación causa-efecto). Todo lo que conoce el sujeto es siempre una construcción mental suya, una representación.

Para Schopenhauer, el mundo es representación, es decir, conocimiento, y necesita tanto un sujeto que conoce como un objeto que conocer. Ninguno de estos términos (sujeto y objeto) tiene ventaja sobre el otro. El sujeto depende del objeto que se conoce, y el objeto depende del sujeto cognoscente. De la misma manera, el mundo como representación está determinado por el principio de causalidad, y por el espacio y el tiempo. En síntesis, para Schopenhauer, la vida es un continuo vaivén entre el dolor y el aburrimiento.

2. Friedrich Nietzsche: vida y obra

Nació en Röcken (Prusia) en 1844, en el seno de una familia en la que su padre era pastor protestante. Con doce años comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza que le acompañarán durante toda su vida. En 1864 cursa estudios de Filología Clásica en las universidades de Bonn y Leipzig. Allí se familiariza con la filosofía de quien será una de sus mayores influencias, Schopenhauer, y en 1868 entabla una gran amistad con el compositor Richard Wagner, del que acabará distanciándose en 1878 tras su composición de Parsifal.

Fue nombrado catedrático de Filología Clásica en la universidad de Basilea en 1870, y fruto de su antigermanismo adoptó la nacionalidad suiza. Se dedicará a la labor docente hasta 1879, momento en que la abandona debido a problemas de salud (sufre fuertes dolores de cabeza y una pérdida de visión significativa). En este periodo de enfermedad, Nietzsche viaja por Europa. En 1882 pide matrimonio a Lou Andreas-Salomé, pero es rechazado. En 1889 le sobrevino en Turín una crisis esquizofrénica que le llevará a ser internado en una clínica psiquiátrica en Basilea. La pérdida progresiva de las facultades mentales hizo que pasara sus últimos años de vida bajo el cuidado de su madre y su hermana. Murió en Weimar gravemente enfermo en 1900.

La obra de Nietzsche ha sido interpretada en numerosos estudios posteriores, lo que ha supuesto que, en ocasiones, su filosofía haya significado cosas distintas según el autor. Quizá esto se deba a su peculiar manera de escribir mediante aforismos y su carácter metafórico. Además de ser un brillante pensador, tuvo un gran talento artístico: escribió relatos autobiográficos que culminarán en Ecce homo. También cultivó la poesía, fue diestro al piano y compuso algunas piezas musicales.

En su filosofía vitalista, su mayor influencia fue Schopenhauer, del que adoptó la contraposición entre vida y razón, la idea de que la vida no puede ser explicada racionalmente y de la noción de voluntad de vivir; Nietzsche construirá la noción de voluntad de poder.

2.1. Sócrates y Platón, el inicio de la decadencia

Nietzsche afirma que el inicio con Eurípides de la decadencia de la filosofía occidental es continuado por Sócrates, y más tarde por Platón. Con el triunfo de estas filosofías de corte racionalista, Dionisio queda totalmente devaluado y eclipsado por Apolo, lo que se traduce en el triunfo de la razón frente a la voluntad de vivir. Sócrates es el gran traidor a la vida, el gran adversario de Dionisio, pues impuso con su filosofía una nueva forma de comprender la vida que atenta contra ella al teorizarla y racionalizarla. Con ello, el ser humano se aleja de la naturaleza, de la fusión con la unidad, con el todo originario, para pensar la realidad y la vida en términos de esencias inmutables.

En su crítica a Sócrates, Nietzsche se centra en dos cuestiones:

  • La búsqueda de una única verdad, universal y necesaria, que Sócrates impone a partir de la mayéutica, anula la pluralidad de perspectivas y opiniones que existen ante la realidad. La verdad universal y objetiva no existe, y esa verdad que postula Sócrates no sería más que su verdad, la verdad del viejo Sócrates, un punto de vista más entre otros.
  • La defensa de los valores universales representa para Nietzsche el miedo y la debilidad de Sócrates ante el verdadero mundo, un mundo atravesado por el deseo y la voluntad de cada ser humano. Los valores universales carecen de fundamento.

La inversión iniciada por Sócrates se consolida con el dualismo metafísico de Platón: el mundo verdadero está más allá del mundo en el que vivimos, es un mundo trascendente, eterno e inmutable en el que habitan las Ideas. Frente a este, el mundo sensible es solo una mera apariencia. Para Nietzsche, Platón ha enmascarado y desvalorizado la vida y el único mundo verdadero que existe, el mundo sensible que está en devenir, es cambiante y finito. La ilusión de un mundo trascendente de ideas y valores se impone como verdad, anulando con ello el único mundo verdadero que existe: el mundo sensible, el mundo inmanente.

2.2. La inversión del platonismo

Nietzsche intenta restablecer el lugar que ocupan las fuerzas dionisíacas para recuperar el único mundo verdadero que existe, el mundo sensible, finito, múltiple y en devenir en el que se desarrolla la vida, frente al mundo ideal y racional. Para invertir el platonismo y recuperar el mundo sensible, Nietzsche retoma la noción de devenir de la filosofía de Heráclito. El mundo sensible ha de ser el centro de la reflexión y nuestra preocupación vital. Es el mundo verdadero que percibimos por los sentidos, un mundo material finito, cambiante, en el que reina la multiplicidad y la pluralidad de las cosas. El ser infinito, eterno y universal es una ficción, una mera ilusión. Platón invirtió los valores en su metafísica y ahora Nietzsche tiene como tarea invertir el platonismo, para así restablecer el equilibrio entre las fuerzas apolíneas y dionisíacas.

2.3. Epistemología

A. La crítica a la ciencia, el lenguaje y el concepto

Nietzsche no desarrolla una teoría epistemológica como tal, sino que critica y deconstruye, por un lado, el reduccionismo cientificista que culmina con el positivismo, y por otro lado, la prioridad que otorga el dualismo platónico al concepto y su devaluación de la vida. Acorde al pensamiento antirracionalista, Nietzsche considera que la vida es inabarcable e inconmensurable y, por ello, su multiplicidad, sus diversas fuerzas, intensidades y potencias no pueden ser reducidas a las palabras, a los conceptos o a proposiciones y verdades científicas.

2.4. La verdad como perspectiva

Si solo existe un mundo verdadero, el mundo sensible, y este es mutable y cambiante, entonces ese mundo de verdades inmutables, universales y eternas que afirmaba la filosofía occidental desde Platón es una ficción. Por tanto, no puede existir una única verdad sino múltiples opiniones, todas ellas verdaderas. La verdad no es más que la perspectiva individual de cada ser humano, y esta nace de su voluntad de verdad, de su voluntad de poder. La verdad es postulada por Nietzsche desde una perspectiva subjetiva. Frente a la ciencia positiva de su tiempo, que reducía la verdad a hechos objetivos, Nietzsche considera que no hay hechos, sino interpretaciones, y todas son igualmente válidas. No conocemos las cosas, sino las interpretaciones y, para ello, producimos conceptos o esquemas con los que ponemos orden al caos de las sensaciones y estímulos que nos llegan del mundo.

3. Ética según Nietzsche

En su obra La genealogía de la moral, Nietzsche realiza una retrospectiva de toda su obra y lanza una de las mayores críticas contra la moral que propagaron la filosofía occidental y el cristianismo. En esta obra aparece por primera vez el método que Nietzsche utiliza para estudiar el origen y la evolución de los valores morales: la genealogía.

La genealogía es el método que estudia la génesis, es decir, la formación y desarrollo histórico de los valores morales desde su origen hasta su significación en el presente. La genealogía es una hermenéutica o interpretación de los significados que desvela las transformaciones que los valores han sufrido a lo largo de la historia. La finalidad del método genealógico es mostrar la arbitrariedad e historicidad que subyacen a los valores morales.

Con este método, Nietzsche comprende que lo que se entiende por bueno y malo en una época es diferente a lo que en la actualidad se entiende con estos términos. Por ello, al aplicar este método, advierte que los valores morales no son universales ni absolutos, sino que, por el contrario, su significado ha ido variando a lo largo de la historia dependiendo de la cultura y la sociedad. Los valores son relativos, particulares y contingentes. El que los valores sean relativos es justamente lo que llevará a Nietzsche a plantear la posibilidad de que cambien y se fundamenten en la vida y en su voluntad de poder. Desde esta perspectiva postulará la transmutación de todos los valores.

3.1. Los valores de los señores y la moral de los esclavos

A través de un estudio etimológico, y aplicando la genealogía, Nietzsche descubre que en la antigüedad, en sus orígenes, los vocablos bueno y malo no tenían una connotación moral:

  • Bueno (gut): hacía referencia a fuerte, noble, poderoso y aristocrático.
  • Malo (schlecht): definía las cualidades del hombre vulgar, plebeyo, simple y pusilánime.

En sus orígenes, los términos bueno y malo no tenían un significado moral, sino que solo eran la forma con la que los valores aristocráticos y nobles se distinguían de los débiles, de los vulgares. Estas concepciones de lo bueno y lo malo dieron lugar a dos formas heterogéneas de moral: la moral de los señores y la moral de los esclavos.

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