Platón: El Mundo de las Ideas, el Conocimiento y el Ser Humano

La Relación entre las Ideas y las Cosas: Cosmología Platónica

¿Qué relación hay entre las ideas y las cosas? En El Timeo, Platón desarrolla una cosmología que nos recuerda a los presocráticos. En este diálogo nos habla del mundo físico, pero nos advierte que en él solo hay conjeturas (suposiciones, hipótesis), pues no puede haber un saber absoluto del mundo físico, el de la naturaleza.

El Timeo comienza su exposición cosmológica afirmando, una vez más, la distinción de los dos mundos: entre “el ser eterno que no nace jamás”, que sólo es aprehensible por la inteligencia (Mundo de las Ideas) y “el ser que nace y no es nunca” (Mundo de lo Sensible). El primero sirve de modelo al segundo; por tanto, la relación entre ambos es de imitación: el Mundo de las Ideas es el paradigma de este mundo material sensible, que es solo copia de aquel.

El cosmos o mundo de las cosas ha tenido que nacer, puesto que es visible, existe. ¿Cómo ha nacido? En la narración del Timeo, Platón incluye los siguientes elementos explicativos:

Jerarquía en el Mundo Sensible

En el mundo sensible, que es el mundo inmediato que conocemos a través de los sentidos y que está sometido a cambio, hay una jerarquía de seres:

  • Por encima de todo está el Alma del Mundo, regida por la Idea de Bien, que gobierna el movimiento que hay en él. Como veremos en La República, Platón hace un símil entre el sol y la Idea de Bien, diciendo que, igual que el sol es causa de la existencia de las cosas y la causa de que podamos verlas al iluminarlas, así la Idea de Bien es la causa última de la realidad, el Ser, ya que sin ella nada podría existir. También es la causa de su inteligibilidad porque ilumina y da sentido a las restantes Ideas y, a través de ellas, a todas las cosas. Esta idea no se refiere exactamente al bien moral, sino que lo bueno es lo apropiado, lo que está en su sitio, lo conveniente, lo perfecto. Lo conveniente es aquello que tiene un orden, una determinación; en definitiva, la Idea del Bien es el fundamento del orden del mundo.
  • En segundo lugar, están las esferas astrales, que tienen carácter divino.
  • En tercer lugar, las almas inmortales de los hombres.
  • En cuarto lugar, los cuerpos de los hombres, los animales y vegetales.
  • Como límite inferior de este mundo está la materia primitiva.

Generación del Mundo Sensible

Este mundo sensible no tiene verdadero ser, sino que su ser es participado (participa de las Ideas). Para explicar cómo se genera el mundo sensible a partir del Mundo de las Ideas, Platón se sirve de los siguientes elementos:

  • El Demiurgo: Es el artesano o artífice, una inteligencia ordenadora. No es creador, sino un constructor: la causa activa e inteligente (parece estar inspirado en el Nous de Anaxágoras).
  • El Modelo Eterno: El Mundo de las Ideas (llamado aquí el “viviente inteligible”).
  • Una masa de Materia preexistente: Eterna, móvil, caótica, informe y que, por su tendencia al cambio perpetuo y azaroso, es imperfecta (el pensamiento griego no concibe la creación a partir de la nada). Sobre esta materia caótica actúa el Demiurgo.
  • El Espacio vacío: También preexistente.

Pues bien, cuenta el mito que el Demiurgo, tomando como modelo el Mundo de las Ideas, fue trabajando igual que un escultor sobre esta masa caótica, introduciendo en ella el orden y la armonía propios de lo inteligible. De modo que introdujo la estructura del mundo de los arquetipos eternos e ideales en esta materia informe y así fue generando lo que ahora denominamos mundo sensible.

De este relato se deriva la consecuencia de que el mundo material en que vivimos es una copia imperfecta del Mundo de las Ideas llevada a cabo por el Demiurgo. Pero nuestro mundo no es un caos (desorden) sino un cosmos (orden), pues se halla organizado según la armonía matemática reinante en el plano inteligible. De modo que cada objeto físico se debe entender como una materialización particular de una idea universal eterna e inmutable, como la réplica en materia de una idea inmaterial.

Pero el Demiurgo platónico también introduce en las cosas una finalidad, una teleología, una aspiración o apetito que lleva a éstas a buscar su pleno desarrollo, su propia perfección, su propio bien. Podemos relacionar esta aspiración con el hecho de que sitúe como máxima idea de la jerarquía de lo inteligible la Idea de Bien o Belleza. Este apetito hacia el Bien es lo que Platón denominó como impulso amoroso (eros) en su diálogo El Banquete y que, en el plano intelectual, hace referencia a la dialéctica, en cuanto proceso racional que permite elevarse progresivamente hacia el conocimiento de las ideas superiores.

El que el Demiurgo obre, al crear el mundo, con un fin es lo que hace que el mundo sea así y no otro; además, al tener como modelo las Ideas, sobre las que reina la Idea de Bien, el mundo creado es el mejor de los mundos posibles, aunque al estar hecho de materia nunca podrá ser tan perfecto como las Ideas, pues la materia es por su naturaleza indeterminada y caótica, lo cual se refleja en el mundo sensible.

Este cosmos tiene la figura perfecta: es esférico. En el centro está la Tierra, siguen las esferas de los planetas y todo está rodeado por la esfera de las estrellas fijas. El movimiento de todo el conjunto está basado en armonías musicales y proporciones numéricas (herencia del pitagorismo).

La Teoría del Conocimiento de Platón (Gnoseología)

La cuestión del conocimiento está en estrecha relación con la visión del alma en Platón. Los griegos consideran que el alma es preexistente porque es espiritual e inmaterial, igual que las Ideas. ¿Cómo llega el alma a conocer las Ideas? A lo largo de su obra, Platón ofrece tres explicaciones: una mítica y otras dos filosóficas.

La Reminiscencia (Anámnesis)

Esta explicación aparece en el Fedón en su forma más desarrollada, aunque también encontramos su anticipo en el Menón y posteriormente en el Fedro. Nos dice que antes de que el alma estuviese encarnada en un cuerpo, permanecía en el Mundo de las Ideas, dedicándose allí a su contemplación. Cuando se encarnó en un cuerpo, una especie de velo hizo que no recordase con claridad su vida allí. Conocer es, por tanto, recordar (anámnesis).

La Dialéctica y el Símil de la Línea

En La República (Libro VI), Platón expone su teoría de los grados del conocimiento a través del Símil de la Línea. Distingue dos niveles principales de conocimiento, que se corresponden con los dos mundos:

1. Ciencia (Episteme)

Es el conocimiento del Mundo Inteligible, el saber verdadero, universal y necesario. Se alcanza mediante la razón y la inteligencia, no los sentidos. Tiene dos niveles:

  • Pensamiento Discursivo (Dianoia): Conocimiento de las entidades matemáticas. Parte de hipótesis y avanza hacia conclusiones, pero no fundamenta esas hipótesis iniciales. Incluye la matemática, la astronomía y la música matemática. Sirve como preparación para el nivel superior.
  • Inteligencia Pura o Dialéctica (Noesis): Es el conocimiento supremo, la captación directa de las Ideas y, en último término, de la Idea de Bien. La dialéctica es el método para alcanzar este conocimiento. Procede de dos maneras:
    • Dialéctica Ascendente: Va de la multiplicidad de ideas particulares a la unidad de las ideas superiores, buscando el fundamento último en la Idea de Bien.
    • Dialéctica Descendente: Una vez alcanzada la Idea de Bien, desciende analizando las relaciones entre las ideas y su estructura jerárquica.

2. Opinión (Dóxa)

Es el conocimiento del Mundo Sensible. Es un grado inferior al de la ciencia, ya que trata sobre objetos cambiantes y copias de las Ideas. No es un saber auténtico, sino una creencia. Puede ser verdadera o falsa, es inestable y se basa en percepciones, no en razones sólidas. También tiene dos niveles:

  • Creencia (Pístis): Conocimiento de los objetos físicos y naturales percibidos por los sentidos. Es imperfecto porque trata sobre copias. Corresponderían aquí ciencias como la física o la biología (entendidas como conocimiento de lo sensible).
  • Imaginación (Eikasía): Conocimiento de las imágenes de las cosas sensibles (sombras, reflejos), así como de ficciones, mitos o invenciones poéticas. Son realidades no intuibles por la razón ni directamente perceptibles o demostrables. A este nivel pertenecen las artes y las actividades productivas (poiéticas).

Implicaciones del Símil de la Línea

Esta línea representa:

  1. Plano Gnoseológico (Conocimiento): Muestra la gradación del conocimiento, desde la mera fantasía (eikasía) hasta la intuición intelectual de las Ideas (noesis).
  2. Plano Ontológico (Ser): Representa los grados del ser, desde la plenitud del Bien hasta las simples imágenes, descendiendo de la unidad a la multiplicidad. El ascenso inverso va de la multiplicidad a la unidad del Bien.
  3. Plano Ético y Vital: El ascenso por la línea simboliza el camino del filósofo, que se desprende progresivamente de lo material y mudable para alcanzar la liberación y la contemplación del Bien.

La Antropología Platónica

Con los sofistas y Sócrates, la filosofía griega comienza a interesarse por los temas humanos, como la ética y la política. Platón investiga la naturaleza humana, y su antropología refleja su dualismo ontológico.

Así como hay dos mundos (sensible e inteligible), el ser humano se compone de dos elementos:

  • Cuerpo: Material, pertenece al Mundo Sensible. Es considerado una cárcel para el alma.
  • Alma: Inmaterial, pertenece al Mundo Inteligible. Es el principio vital que anima al cuerpo.

El alma debe liberarse del cuerpo para regresar a su origen, el Mundo de las Ideas. El alma es espiritual, inmortal e ingénita (no ha nacido, siempre ha existido), y posee en sí misma el principio del movimiento, mientras que el cuerpo es inanimado por sí solo.

Platón desarrolla su teoría del alma recurriendo a mitos, ya que el alma no se conoce directamente, sino por sus operaciones. En La República, el Fedro y el Timeo, explica las funciones del alma con un marcado carácter ético, intentando resolver la tensión entre lo racional y lo pasional en el ser humano.

El Mito del Auriga (Fedro)

En el Fedro, Platón narra el Mito del Auriga para explicar la naturaleza tripartita del alma. Compara el alma con un carro alado tirado por dos caballos y conducido por un auriga:

  • Auriga: Representa la parte racional del alma (nous o logos), situada en la cabeza. Su función es gobernar, buscar la verdad y contemplar las Ideas. Su virtud es la prudencia o sabiduría (phrónesis o sophía).
  • Caballo Blanco: Representa la parte irascible (thymós), fuente de las pasiones nobles (valor, coraje, ambición), situada en el pecho. Obedece a la razón. Su virtud es la fortaleza o valentía (andreía).
  • Caballo Negro: Representa la parte concupiscible o apetitiva (epithymía), fuente de los deseos y pasiones innobles (instintos, deseos sexuales, apetitos), situada en el vientre. Es difícil de guiar. Su virtud es la templanza o moderación (sophrosyne).

La armonía entre estas tres partes, bajo el gobierno de la razón, constituye la justicia (dikaiosyne) en el individuo.

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