Aplicó el sentido práctico a la política. La política nada tenía que ver con la moral o la religión.
Huye del utopismo, no propone las leyes que deben regir una sociedad ideal exenta de conflictos. El Estado no se rige por la religión o por la moral, sino por la necesidad de perpetuarse.
Huye del utopismo, no propone las leyes que deben regir una sociedad ideal exenta de conflictos. El Estado no se rige por la religión o por la moral, sino por la necesidad de perpetuarse.
El príncipe o el gobernante tendrá que recurrir a la astucia, al engaño y, si es necesario, a la crueldad. El gobernante debe poseer habilidad para sortear obstáculos, y «moverse según soplan los vientos». Seguir leyendo “Principales oradores de la Edad Media” »