Ideas principales y su relación
En el texto sobre la réplica de Sócrates a la objeción de Menón, se destacan las siguientes ideas:
- Reminiscencia: Habiendo visto las cosas en el más allá, no se trata de aprender algo nuevo.
- Preexistencia del alma: El alma, siendo inmortal, preexiste.
- Trascendencia del mundo inteligible: El mundo de las Ideas se eleva por encima del mundo de los sentidos.
Estas ideas se entrelazan en la respuesta de Sócrates a Menón, quien argumenta que no se puede conocer lo que ya se sabe, ni aprender lo que se desconoce. La solución a esta paradoja es la inmortalidad del alma y la reminiscencia. El conocimiento, por lo tanto, se presenta incompatible con la sabiduría absoluta y la ignorancia total. La ignorancia absoluta impide el aprendizaje por desconocer qué buscar, mientras que el conocimiento pleno no busca lo que ya posee. La reminiscencia, donde el alma recuerda lo que ya sabía en su existencia previa, es la respuesta.
El problema de Menón y la preexistencia del alma
Platón aborda el problema de cómo podemos conocer el mundo sensible si no es a través del conocimiento previo de las Ideas o Formas, que son los modelos de los objetos sensibles. El conocimiento de los objetos sensibles implica un conocimiento previo de las Ideas. Aquí entra en juego la doctrina del alma como intermediaria entre el mundo inteligible de las Ideas y el mundo sensible. Platón define el saber como reminiscencia: el alma contempló las Ideas en su existencia divina, antes de su reencarnación en el cuerpo, y las recuerda al percibir los objetos particulares a través de los sentidos.
La pregunta central es: ¿cómo conocemos las Formas eternas si nunca las hemos visto? La respuesta de Platón es la preexistencia del alma, que conoció las Ideas antes de unirse al cuerpo. La inmortalidad del alma se convierte en el fundamento del conocimiento. La objeción de Menón, que afirma la imposibilidad de conocer lo que ya se sabe o lo que se desconoce, se resuelve con la preexistencia del alma y la reminiscencia. El conocimiento se sitúa entre la sabiduría total y la ignorancia absoluta.
El concepto de «Idea» en Platón
Para Platón, el objeto del conocimiento verdadero debe ser estable, permanente y accesible a la inteligencia, no a los sentidos (lo universal). Las Ideas son realidades con existencia objetiva e independiente; solo ellas poseen realidad y existencia absoluta. Para Platón, lo conceptual es real y todo lo real es conceptual. La definición de una cosa se basa en las características comunes a los sujetos a los que se aplica un mismo predicado. El concepto de Idea tiene existencia real abstracta. Lo universal lógico se equipara a lo real ontológico.
En la Teoría de las Ideas, esencia y existencia se unen. La esencia en sí misma es la existencia en sí misma. La existencia absoluta se une a la esencia absoluta para formar el ser absoluto, que es la Idea. Esta es la base del realismo metafísico de Platón.
Relación con otros filósofos
Platón se nutre de otros filósofos para formular su teoría. De Parménides toma la idea de los dos mundos (inteligible y sensible) y la razón como instrumento para filosofar. De Sócrates, Platón adopta el concepto. La unión del método socrático, que busca la definición y el concepto, con la idea de Parménides de que el ser verdadero no es lo sensible, da lugar a la metafísica platónica. El concepto define el objeto, y al dotarlo de existencia, se convierte en la Idea.
El contenido del concepto es invariable, mientras que los entes particulares cambian. Platón afirma que lo conceptual es real y lo real es conceptual. La definición reúne las características comunes a los sujetos a los que se aplica un mismo predicado. La Idea es el concepto hipostasiado, dotado de existencia real abstracta. Lo universal lógico coincide con lo real ontológico.
Las Ideas tienen prioridad lógica y ontológica sobre las cosas sensibles. La identificación de algo solo es posible con la noción previa de ese algo. No puede existir un ser particular sin la previa existencia de la esencia.