Tomás de Aquino y las Cinco Vías: Un Acercamiento Filosófico a la Existencia de Dios
Tomás de Aquino fue un filósofo y teólogo de la Edad Media que nació en 1225 y falleció en 1274. Vivió en una época en la que la filosofía se centraba en demostrar la existencia de Dios, utilizando tanto la fe como la razón. Tomás de Aquino intentó armonizar ambas, proponiendo que la razón humana podía llegar a conocer verdades fundamentales sobre la existencia de Dios, como lo muestra su famosa obra *Summa Teológica*, donde expone sus cinco argumentos conocidos como las Cinco Vías.
Las Cinco Vías responden a la cuestión fundamental de la teología: ¿existe Dios? Estas vías constituyen un ejemplo de cómo Tomás de Aquino utiliza la razón para llegar a la conclusión de que Dios es la causa última de todo lo que existe. No obstante, antes de presentarlas, Santo Tomás distingue dos tipos de demostración: la *propter quid*, que parte de la esencia de algo para deducir sus propiedades, y la *quia*, que parte de los efectos observables para inferir su causa, es decir, se basa en demostrar la existencia de una causa a partir de sus efectos. Dado que el ser humano no puede conocer la esencia de Dios directamente, Tomás defiende que su existencia sólo puede demostrarse a través de la demostración *quia*, desde los efectos hasta la causa.
Además, es importante contextualizar la *Suma Teológica*, obra escrita en 1266 como un manual para estudiantes de teología. En esta etapa, Santo Tomás se encontraba en un proceso de transición filosófica, pasando de un agustinismo influenciado por Avicena a un aristotelismo con elementos averroístas. Esto explica la presencia de conceptos aristotélicos, platónicos y avicenianos en sus argumentos. Por ejemplo, la primera vía se basa en la teoría del movimiento de Aristóteles, según la cual todo lo que se mueve es puesto en movimiento por otro ser. La cuarta vía, en cambio, se fundamenta en la noción platónica de la causa ejemplar, según la cual lo más perfecto es causa de las perfecciones menores. Asimismo, la tercera vía incorpora ideas de Avicena sobre los seres contingentes y necesarios.
A pesar de sus diferencias, las Cinco Vías comparten una estructura lógica común compuesta por cuatro pasos: primero, la observación de un fenómeno sensible; segundo, la afirmación de que dicho fenómeno debe tener una causa; tercero, la negación de una cadena infinita de causas; y finalmente, la conclusión de que debe existir una causa primera, identificada con Dios. Siguiendo esta estructura, Tomás de Aquino establece cinco formas de argumentar la existencia de Dios:
Primera vía: el movimiento. Observamos que hay cosas que se mueven. Dado que todo lo que se mueve debe ser movido por algo más, y no puede haber una sucesión infinita de motores, debe existir un primer motor inmóvil, que es Dios.
Segunda vía: la causalidad eficiente. Todo lo que existe tiene una causa eficiente. Puesto que nada puede ser causa de sí mismo y una cadena infinita de causas es imposible, debe haber una primera causa incausada, que es Dios.
Tercera vía: la contingencia y la necesidad. En el mundo existen seres contingentes, que pueden existir o no. Si todo fuese contingente, en algún momento no habría existido nada. Por lo tanto, debe haber un ser necesario, cuya existencia no dependa de nada más, y ese ser es Dios.
Cuarta vía: los grados de perfección. Observamos que las cosas poseen diferentes grados de perfección (bondad, belleza, nobleza). Estos grados implican la existencia de un ser supremamente perfecto, que es Dios.
Quinta vía: el orden del universo. El mundo sigue un orden y unas leyes naturales que parecen dirigirse a un fin. Esta orden no puede ser fruto del azar, sino que implica una inteligencia ordenadora, que es Dios.
En conclusión, las Cinco Vías de Santo Tomás representan un esfuerzo por demostrar racionalmente la existencia de Dios a partir de la observación de la realidad. Aunque han sido objeto de debate y crítica, siguen siendo un modelo de argumentación filosófica en el intento de conciliar la fe y la razón. Con ellas, Tomás no sólo refuerza su concepción teológica, sino que también integra en su pensamiento influencias de Aristóteles, Platón y Avicena, logrando una síntesis filosófica que ha perdurado a lo largo de la historia.
ARTÍCULO 3 ¿Existe o no existe Dios?
Problema filosófico planteado: La existencia de Dios, cuestionada por objeciones como la presencia del mal y la necesidad de un primer principio que cause todo.
Tesis que el autor sostiene: Tomás de Aquino sostiene que Dios existe y puede ser probado a través de cinco vías filosóficas basadas en el movimiento, la causa eficiente, la necesidad, la jerarquía de valores y el orden de las cosas.
Argumentos para justificar la tesis:
Movimiento: todo movimiento requiere un primer motor.
Causa eficiente: debe haber una causa primera no causada.
Posibilidad y necesidad: debe existir un ser necesario que cause todo lo posible.
Jerarquía de valores: un ser supremo causa la perfección en los seres.
Orden de las cosas: algo inteligente dirige el orden del universo.
Situación de la problemática en la filosofía del autor: Tomás de Aquino responde a las objeciones sobre la existencia de Dios, tratando de conciliar la fe cristiana con la razón filosófica en la tradición escolástica.
Aclaración de un término: «Primer motor inmóvil» se refiere a Dios como la causa inicial de todo movimiento, pero él mismo no es movido por nada.
Fragmento 1:
Problema filosófico planteado: La existencia de un primer motor inmóvil, es decir, un ser que no necesita ser movido por otro, pero que es el responsable del movimiento en el universo.
Exposición de la tesis: la existencia de Dios se puede demostrar a través del movimiento, ya que debe existir un primer motor que no sea movido por otro.
Argumentos que utiliza para su justificación: Tomás de Aquino utiliza la observación del movimiento, argumentando que todo lo que se mueve es movido por otro. Además, sostiene que no es posible que algo se mueva a sí mismo, por lo que debe existir un primer motor que inicie el movimiento sin ser movido por otro.
Situación problemática en la filosofía del autor: Tomás de Aquino enfrenta el desafío de justificar la existencia de un ser necesario (Dios) que no dependa de ningún otro para su existencia, utilizando para ello el concepto del movimiento observable en el mundo. Este razonamiento forma parte de su propuesta de pruebas para la existencia de Dios en un contexto de debate filosófico medieval.
Aclaración de un término o frase: «Movimiento»: En el contexto de Tomás de Aquino, el «movimiento» se refiere al paso de la potencia al acto, es decir, el cambio o transformación de una cosa que tiene la capacidad de ser algo en el acto de serlo.
Relación de autores: Comparación entre la demostración tomista y la crítica kantiana
Tomás de Aquino y Kant representan dos perspectivas opuestas sobre la capacidad de la razón para conocer la existencia de Dios. Mientras que Tomás, en su *Suma Teológica*, sostiene que la razón humana puede demostrar la existencia de un ser necesario, Kant rechaza la posibilidad de alcanzar ese conocimiento mediante la razón pura.
Las cinco vías de Tomás de Aquino parten de una demostración *quia*, es decir, del efecto a la causa. Tomás observa el mundo sensible y, a través de un razonamiento lógico, concluye que debe existir una causa última, identificada con Dios. Kant rechaza estos argumentos al considerar que el error de las demostraciones tomistas es intentar deducir la existencia de Dios a partir del mundo sensible, cuando la razón no puede trascender los límites de la experiencia empírica. En su crítica, afirma que la razón no puede probar la existencia de una causa primera en términos absolutos, ya que el concepto de causalidad sólo tiene sentido dentro del espacio y el tiempo.
La diferencia fundamental entre ambos radica en su confianza en la capacidad de la razón. Tomás de Aquino, siguiendo la tradición aristotélica, considera que la razón es capaz de llegar a verdades metafísicas y demostrar la existencia de Dios. Kant, en cambio, establece un límite: la razón especulativa no puede probar la existencia de un ser trascendente. Sin embargo, Kant no niega a Dios, sino que lo sitúa en el ámbito de la razón práctica, es decir, como un postulado necesario para fundamentar la moral.
En conclusión, mientras que Tomás de Aquino busca armonizar fe y razón a través de demostraciones racionales, Kant niega la posibilidad de una demostración metafísica y reduce la cuestión de Dios a un problema de orden moral. A pesar de sus diferencias, ambos coinciden en que la existencia de Dios es una cuestión filosóficamente relevante, aunque la abordan desde enfoques distintos: Tomás desde la metafísica y Kant desde los límites del conocimiento humano.
Disertación: La ética del “primer motor inmóvil” de Tomás de Aquino y la búsqueda de valores estables en tiempos de relativismo moral
Tomás de Aquino, en su obra *Suma Teológica*, defiende que Dios es la causa primera de todo lo que existe. En su quinta vía, argumenta que el orden del universo no es fruto del azar, sino que existe una inteligencia que lo dirige hacia un fin. Según Aquino, todo en la naturaleza sigue un orden y un propósito, lo que implica la existencia de una causa que organiza y dirige este orden: Dios. Esta visión se puede relacionar con la necesidad de encontrar valores estables en un mundo donde, hoy en día, predominan las dudas y la diversidad de opiniones sobre lo que es moralmente correcto.
El relativismo moral es la idea de que no existen valores morales universales válidos para todas las personas o culturas, sino que lo que es moralmente correcto depende de cada individuo o sociedad. Por ejemplo, en algunas culturas el matrimonio arreglado es aceptable, mientras que en otras se ve como algo incorrecto. Esto genera una falta de consenso sobre qué es lo justo o lo bueno, ya que no hay principios éticos comunes para todas las personas.
En este contexto, la idea del «primer motor inmóvil» de Tomás de Aquino puede ofrecer una respuesta. Al igual que en la naturaleza, donde todo sigue un orden, los valores morales también podrían basarse en principios estables y universales. En lugar de depender de las creencias individuales o culturales, estos valores podrían proporcionar una base común para orientar nuestras acciones y decisiones. Un ejemplo de esto podría ser el valor de la dignidad humana, que debe ser respetado independientemente del contexto cultural.
En resumen, aunque vivimos en un tiempo marcado por el relativismo moral, la ética de Tomás de Aquino nos invita a reflexionar sobre la existencia de valores universales que pueden guiar nuestras decisiones en una sociedad diversa. La idea del «primer motor inmóvil» nos ayuda a pensar que, más allá de las opiniones personales o culturales, existen principios fundamentales que deben guiar nuestra convivencia.
EJEMPLO DE ANÁLISIS DEL TEXTO B DE TOMÁS DE AQUINO:
En este fragmento pertenece a la *Suma teológica* de Tomás de Aquino cuyo problema central trata sobre si es posible probar racionalmente la existencia de un ser supremo, partiendo de elementos sensibles.
El texto versa sobre las dos primeras vías para demostrar la existencia de Dios. La primera parte parte del hecho observable del movimiento. Según Aquino, todo lo que se mueve es movido por otro, ya que el movimiento implica el paso de la potencia al acto, lo cual solo puede ser provocado por algo que ya esté en acto. Esto excluye la posibilidad de un retroceso infinito en la cadena de motores, pues sin un primer motor inmóvil no habría movimiento. Este primer motor es Dios. La segunda vía analiza el orden de causas eficientes. Nada puede ser causa de sí mismo, porque ello implicaría una contradicción lógica. Así, debe existir una primera causa eficiente que inicie la cadena y permita la existencia de causas intermedias y efectos. Esta causa primera es identificada también con Dios.
Ambos argumentos reflejan la intención de Tomás de vincular el mundo sensible con un principio suprasensible, mostrando que la existencia de Dios puede ser conocida por la razón a través de la experiencia.